Opinión: ‘Chapotear en el lodo de la corrupción’. Por Fernando Cuesta

Comenzaremos mirando por el espejo retrovisor de nuestra existencia. Vamos a pasar hacia atrás las páginas de nuestra historia. Viajemos al año 2002. A todos los que ‘peinamos canas’ se nos quedó grabado en la retina esas imágenes, en las playas gallegas, llenas de ese chapapote negro, que debido a una mala maniobra de un barco, se vertieron millones de litros de combustible, contaminando las playas gallegas. Un hecho que desencadenó un gran problema. Perecieron cientos de miles de peces. Fue un accidente de unas dimensiones nunca vistas hasta ese momento. Esa gran incidencia llevó algo muy positivo aparejado.

Acudieron a limpiar todo aquel desastre cientos de voluntarios. A través de los televisores veíamos como recuperaban las playas gallegas inundadas del dañino chapapote. Pero todo aquello se ensombreció debido a una rechazable y vomitiva instrumentalización que se hizo de este desgraciado accidente. La izquierda utilizó el vertido para cargar contra la derecha gobernante, lo cual derivó en grandes manifestaciones con miles de personas indignadas a las que convenientemente se les manipuló para tratar de derribar el gobierno del PP, liderado por entonces por J.M. Aznar. No seré yo quien defienda la gestión de este accidente que hizo el gobierno popular, que pudo ser mejorable, pero la utilización que hizo la oposición del fallo de un capitán de barco fue miserable. Un hecho que hay que incorporara a la gran enciclopedia de la tergiversación de la historia de la extrema izquierda.

Durante los últimos meses estamos observando que muchos dirigentes políticos de este país tienen su indumentaria manchada. Dirigentes de la izquierda, herederos de los que se manifestaban contra el gobierno del PP en el 2002 contra la gestión del chapapote en Galicia. Durante meses han tratado de ocultar las manchas, incluso negaban de su existencia a pesar de que cada vez se hacía más visible la ‘porquería’. Algunos de ellos tienen esa suciedad contaminante tan extendida por su chaqueta, jersey y pantalón que parecen que se encuentran dentro de un disfraz de carnaval.

Se parecen a mineros del carbón acabando su jornada laboral. Una buena candidatura para los premios carnavalescos de Cádiz. A simple vista parece el color del chapapote del barco que en Galicia tuvo fuga de combustible, pero no. Es el chapapote de la corrupción que solo tiene como dueños a gentes de la izquierda. Ahora este líquido se está extendiendo, pero no se trata de combustible vertido por una embarcación. Es el chapapote de la vergüenza y de la corrupción, el chapapote de la prostitución, del timo, del engaño, del robo, del tráfico de influencias, del enchufismo, del abuso de poder. Y se está extendiendo y apenas hay ‘manos’ para frenarlo. Ha inundado las ‘instalaciones’ socialistas de la extrema izquierda. De esas formaciones que empujaban a miles de ciudadanos a ‘escupir en la cara’ el chapapote en Galicia al PP.

Ahora, ¿qué hacen todo esos que se indignaban por el chapapote que llenaba las costas gallegas? ¿Dónde están todos aquellos socialistas, comunistas y ecologistas que se rasgaban las vestiduras por el chapapote en Galicia y ahora están silentes con un chapapote lleno de puteros, mentirosos y estafadores?
Es muy posible que se hallen encerrados en las ‘cuevas‘ como los protagonistas de la película ‘Alí Ba Bá y los 40 ladrones’, porque a eso se ha reducido la izquierda. A una ‘banda de desalmados’ donde sus principios y valores se sustentan bajo el paraguas del delito. Hay precedentes de los que todos tenemos memoria y uno de ellos es el terrorismo de estado, el GAL. Creo que todo está bien definido.