Existe una gran polémica en las sociedades occidentales, debido al derecho a la eutanasia. Es decir, el derecho a simplificar la vida, de manera voluntaria. No es una polémica que ocupa una buena parte de la actualidad, pero no deja de ser un capítulo muy difícil de abordar. En unas sociedades como las de Occidente, de carácter democrático, donde la libertad es el denominador común se ha abrazado a la eutanasia solo nueve estados. La eutanasia es algo que debe tener matices ya que en ocasiones se ha utilizado solo es un camino al suicidio. No cabe duda que el tomar una decisión, como la de poner fin a la vida de manera voluntaria, es algo muy difícil y suele estar vinculado a la salud.
Es por tanto responsabilidad del gobierno actuar en consecuencia. Debe poner los suficientes medios para evitar que en esos momentos difíciles se tomen decisiones demasiado precipitadas que acaben con su vida. Dejar este mundo de manera voluntaria tiene efectos muy negativos para las personas que le rodean. Es muy doloroso, para la familia, ver como ese ser querido, espos@, hij@, madre, padre… se encuentra atravesando el último capítulo de su vida con un gran sufrimiento, sin ninguna posibilidad de mejora. Verle día tras día sufrir y no poder hacer nada es muy duro. En casos como este, si la persona que está sufriendo toma la decisión de acabar con el sufrimiento, es respetable y a la vez entendible.
En los últimos días ha surgido un aspecto sobre la eutanasia que une una dolencia terminal con una depresión. Una depresión sabemos que puede derivar en un suicidio, pero no es motivo para que se utilice la eutanasia como cura de la depresión. De la depresión ni de cualquier otra dolencia que pueda tener solución o mejora. Estos días se ha autorizado a una joven, Noelia, de 25 años, morir bajo la eutanasia. Es decir, ha decidido quitarse la vida sin tener una enfermedad incurable y los tribunales, incluido el tribunal de derechos humanos de la UE, han autorizado el suicidio asistido. Sin valorar lo suficiente que el problema de esta mujer no es tanto de salud como psicológico, ha dictado que puede acotar su vida voluntariamente.
Es lamentable que a una joven que tiene toda una vida por delante se la ha facilitado el suicidio. Es lamentable que los tribunales de los que esperamos justicia han pisado una línea roja. Es lamentable, en este caso, que la joven Noelia, que ha estado tutelada por el estado, haya llegado a tomar esta decisión. Noelia tenía problemas psicológicos y el estado se ha desentendido de su tutela; las consecuencias han sido lamentables. Además, esta eutanasia ha creado un precedente muy peligroso. Un precedente que va a facilitar a personas que entren en una crisis grave psicológica, que decidan que la eutanasia es la mejor alternativa. Una sociedad que se coloca de perfil ante casos como el de Natalia es una sociedad que está perdiendo los valores, es decir lleva el camino de la indolencia.


