Opinión: ‘Día de la Constitución’. Por Fernando Cuesta

Hoy 6 de diciembre se cumplen 47 años en que los ciudadanos españoles aprobamos la Constitución. Tras la Carta Magna de Cánovas del Castillo en la II República es la que más tiempo de vida tiene. La Constitución de 1978 fue elaborada por personas de diferentes ideologías. Fue laborioso y costoso llegar al acuerdo en la redacción del documento. Pero había una voluntad férrea ya que había que llevar a cabo el arduo trabajo de elaboración de la Carta Magna, puesto que era la sociedad la que así lo pedía. El pueblo español, harto de disputas y revanchas, ponía punto final a esa guerra soterrada entre compatriotas, a través del mandato de una Constitución en la que todos debían tener cabida. 1978 iba a ser la salida de un nuevo capítulo de la historia contemporánea de este país.

Durante 47 años España ha ido transitando en paz, libertad y democracia, fruto de esa aceptación del 97% de los españoles de la Constitución del 78, tras una Transición admirada mas allá de nuestras fronteras. Pero no sería justo no hacer mención especial al portavoz de los españoles y quien ‘empujó» a la construcción de la nueva Constitución. Fue un hombre que pasará a la historia como el ‘padre’ de una nueva España. Me refiero al Rey Juan Carlos I, que a día de hoy está atravesando un mal momento por algunos errores cometidos que nada tienen que ver con su gran labor durante la Transición. Fue el monarca quien tuvo la gran habilidad y dotes de un excelente estadista para que la Constitución fuera un acuerdo entre diferentes.

Tras el fallecimiento de Franco, Juan Carlos I renunció a numerosos privilegios de los que estaba dotado para dar la palabra y el poder a la voluntad de los ciudadanos. Un hecho que sirvió para que la Constitución fuera la de todos sin privilegios ni ventajas para nadie. Solo la voluntad del pueblo bajo el paraguas de la ley. Hoy 6 de diciembre es día de ensalzar a la Constitución, que equivale a nuestra biblia laica-civil, y no demos cabida a quienes tratan de liquidar la Constitución que son los mandamientos de nuestra democracia.