Decenas de ruedas y basura acumulada durante años han supuesto un atentado medioambiental por la contaminación química y metálica persistente a toda la fauna y flora de la montaña
La Diputación Foral de Álava, en manos del Partido Nacionalista Vasco y responsable del mantenimiento de los montes en la provincia, ha escondido durante años, al menos una década, un vertedero de neumáticos en una cueva situada al final de la Mina Lucía o también conocida como Mina de Atauri, al inicio del parque natural de Izki, un espacio geológico de alto valor que en 1998 fue declarado parque natural, con el consecuente grave daño para el medio ambiente que se ha producido. La cueva, de difícil acceso, se encuentra en la parte final de una zona minera que fue una antigua explotación de asfalto natural en la zona de Maestu, en la montaña alavesa. pero que cerró su actividad en la década de los años 20, conocida como ‘Asfaltos de Maestu’.

Tal y como ha podido saber El Contrapeso, durante años, tantos los neumáticos como la basura que rodea toda la zona ha supuesto un atentado ecológico de evidente daño para una zona montañosa que se ha visto afectada, especialmente, por partículas tóxicas desprendidas de los viejos neumáticos, que han provocado una contaminación química y metálica a todo la fauna y flora de un espacio protegido. Como se puede apreciar en las imágenes, decenas de neumáticos reposan en esta cueva, sin que en el vídeo se pueda apreciar el fondo, donde hay un mar de ruedas abandonadas a su suerte. Según los testigos, aproximadamente un centenar de neumáticos llevan ahí «mínimo una década» sin que nadie haya movido un dedo. Un error que ya no tiene arreglo.
Estas ruedas viejas suponen un gran daño para el medio ambiente. Más allá de sus efectos perniciosos, se trata de un peligro real porque puede suponer un foco de incendio y emitengases muy tóxicos. Además, sus efectos son persistentes en el medio ambiente. Ahí no queda la cosa. Toda la zona está llena de basura. Basura que lleva la misma cantidad de tiempo, a juzgar por «muñecas antiguas, balones, mesas, todo es viejo. Lleva años ahí. Mínimo una década. Y eso que últimamente han recogido casi todo. Solo han dejado lo que cuesta mucho quitar», han asegurado a El Contrapeso los testigos.
La basura que no ha sido desalojada es porque está literalmente incrustada en la montaña, como se puede apreciar. Neumáticos clavados en pleno monte que no se pueden quitar manualmente, bidones de combustible mimetizados con la naturaleza después de tantos años, armarios, placas de metal, juegos infantiles, pupitres, muñecas, balones… Y, como nos cuentan, los servicios de limpieza han debido acudir recientemente, porque anteriormente había más basura, sin embargo, los neumáticos siguen dañando el ecosistema de un parque geológico muy apreciado. Un dolor a la vista para cualquiera que sea amante de la naturaleza y su conservación.


