Se le acusa de deslealtad, indisciplina y de falta de respeto al líder, al quedarse dormido en un acto oficial, por lo que presuntamente fue ejecutado con artillería antiaérea
La agencia de inteligencia de Corea del Sur ha informado de que el entonces ministro de Defensa de Corea del Norte, Hyon Yong-chol, habría sido ejecutado públicamente el pasado 30 de abril, en un acto que, según estas fuentes, se habría celebrado ante numerosos testigos. La información ha sido difundida por la agencia surcoreana Yonhap, que cita a servicios de inteligencia del país.
Según estos informes, el alto cargo militar habría sido acusado de deslealtad hacia el líder norcoreano, Kim Jong-un, lo que habría motivado su ejecución. Las versiones recogidas apuntan a que la sentencia se habría ejecutado mediante fuego de artillería antiaérea, un método extremadamente inusual y llamativo, y de carácter ejemplarizante dentro del hermético sistema político y militar del país.
Las acusaciones contra Hyon incluirían supuestos actos de indisciplina y falta de respeto hacia el líder durante un evento militar, así como episodios previos de desobediencia. Entre ellos, se menciona un incidente en el que se habría quedado dormido durante una actividad oficial, algo que habría sido interpretado como una muestra de deslealtad.
El caso se enmarca en una serie de purgas internas atribuidas al régimen norcoreano. Según la inteligencia surcoreana, Kim Jong-un habría ordenado la ejecución de varios altos funcionarios en un corto periodo de tiempo como parte de una estrategia para reforzar su control sobre el aparato militar y político del país.
No obstante, la información no ha podido ser verificada de forma independiente debido al hermetismo del régimen de Pyongyang. Diversos analistas internacionales han advertido en repetidas ocasiones de la dificultad para confirmar este tipo de informaciones procedentes de Corea del Norte, donde el acceso a datos oficiales es extremadamente limitado.
Hyon Yong-chol, según los datos disponibles, había ascendido de forma progresiva dentro de la jerarquía militar hasta convertirse en una figura de confianza en el entorno de Kim Jong-un. Su nombramiento como ministro de Defensa lo situó entre los cargos más influyentes del sistema norcoreano, lo que no le sirvió para evitar su supuesta caída en desgracia.


