Busca alertar sobre la mecanización del ser humano, el transhumanismo, la brecha digital y la reducción de la persona a datos
El Vaticano presentará mañana 25 de mayo una nueva encíclica titulada Magnifica Humanitas, firmada por el papa León XIV y fechada simbólicamente el 15 de mayo, en coincidencia con el aniversario de la Rerum Novarum de León XIII. El documento busca actualizar la doctrina social de la Iglesia ante los desafíos de la revolución tecnológica.
Según las informaciones conocidas antes de su publicación, el texto plantea un paralelismo entre la cuestión social de la revolución industrial en el siglo XIX y los desafíos actuales de la inteligencia artificial. La encíclica advierte de que el principal riesgo contemporáneo no es la humanización de las máquinas, sino la mecanización progresiva del ser humano.
El documento subraya la preocupación por la creciente delegación de decisiones humanas en sistemas algorítmicos, así como por la sustitución de relaciones personales por interacciones mediadas por inteligencia artificial. También alerta sobre la reducción de la persona a datos, patrones de comportamiento y métricas de eficiencia.
Una de las ideas centrales atribuidas al texto es la defensa de la dignidad humana frente a las corrientes tecnológicas que promueven el transhumanismo. La encíclica rechazaría la idea de que el ser humano deba “mejorarse” mediante ingeniería tecnológica o modificaciones biológicas para superar sus límites naturales.
En el ámbito económico y social, el documento advierte sobre los efectos de la automatización en el empleo, la concentración de riqueza en grandes empresas tecnológicas y la aparición de nuevas formas de exclusión social. También menciona el riesgo de una “sociedad de descartados” vinculada a la brecha digital.
El texto aborda además implicaciones geopolíticas y de seguridad, como el uso de armas autónomas, la ciberguerra, la vigilancia automatizada y la manipulación informativa mediante sistemas de inteligencia artificial. Asimismo, alerta sobre la capacidad de los algoritmos para influir en la opinión pública y en procesos democráticos.
Cosas positivas
Pese a estas advertencias, la encíclica no adopta una postura de rechazo a la tecnología. Reconoce el potencial positivo de la inteligencia artificial en ámbitos como la medicina, la educación, la investigación científica o la accesibilidad, siempre que esté orientada al bien común.
La clave del documento, según las filtraciones, es establecer que la inteligencia artificial debe estar subordinada a la dignidad humana y no al contrario. En la presentación oficial está prevista la participación de expertos en ética tecnológica junto a representantes del ámbito eclesiástico y del sector de la inteligencia artificial.


