El vasco volvió a ejercer de talismán desde el banquillo, Unai Simón vio cortado su racha de imbatibilidad y Francia ya espera el martes en la semifinal
Dicen que el rey Midas tenía la maldición de convertir en oro todo lo que tocaba. Esa bendita ‘maldición’ parece haber llegado a la selección española, con dos nombres propios, en estado de gracia. Uno de ellos es el técnico Luis de la Fuente, cuyas decisiones en este campeonato se están demostrando totalmente decisivas y el otro es Mikel Merino, que volvió a rescatar a España en el 88, recién salido del banquillo como hiciera ante Portugal. Con esta fe se agarra España a su próximo duelo de semifinales, ante la todopoderosa Francia el martes (21.00).
Siempre hubo un halo de dudas entorno al técnico de la selección, pero ha disipado todas en estos tres años y medio. Además de ganar la Nations y la Eurocopa, ahora parece haber encontrado la varita mágica para que lo que toque lo convierta en oro porque todas sus decisiones en este campeonato (y en anteriores) han sido decisivas. No era fácil quitar el puesto a todo un Marcos Llorente tras perderse el primer partido pero mantuvo su apuesta por un Pedro Porro que está siendo una de las revelaciones del Mundial. La inclusión de Baena en la izquierda quizás estuviera más justificada por la baja forma de Williams, pero es que durante los encuentros todas sus decisiones salen cara.
Tras el mal partido de Pedri frente a Portugal, De la Fuente decidió con criterio dejarlo en el banco apostando por Fabián, no por Merino que había visto portería ante Portugal, sino por el sevillano. Y en el minuto 30, el mediocentro adelantaba a la selección en su camino a semifinales. Olmo hacía de Pedri, Lamine estaba impreciso, pero el duelo se ponía de cara. Esto espoleó al extremo del Barça, que en ese tramo pareció desquitarse de la presión inicial y dejó sus mejores momentos con una confianza extraordinaria, encarando a pesar de las dobles y triples ayudas.
La selección dominaba el encuentro con el marcador a favor y el segundo parecía cerca. Sin embargo, llegó un jarro de agua fría con el cabezazo de De Ketelaere, que ponía fin a la histórica racha sin encajar de Unai Simón en un Mundial. España no se lo esperaba y se fue contrariada al descanso. Lo contrario que Bélgica, que se quitó el miedo inicial a la selección y perdió el respeto a España en el inicio de la segunda mitad jugándole de tú a tú. A De la Fuente no le gustó lo que estaba viendo y movió el banquillo. Pedri regresaba al centro del campo por el goleador Fabián y Ferrán Torres entró por Baena. Mientras tanto, Oyarzabal, que también parecía tocado por la providencia en las primeras jornadas, pasó de nuevo desaparecido.
Es la diferencia entre los supercracks y los buenos jugadores, que los primeros aparecen prácticamente siempre ya que la regularidad es un valor muy cotizado. En el caso de Pedri, lo cierto es que volvió a disputar minutos insulsos, perdiendo balones innecesarios, amasando el balón y ralentizando el juego coral. Este Mundial está bajando mucho la cotización del mediapunta del Barça, en uno de sus peores estados de forma que se le recuerdan. Otra megaestrella, Courtois, el mejor portero del mundo, se tuvo que retirar en el minuto 70 debido a molestias en el cuadríceps.
Portero reserva
España tenía todo a su favor y no le quedaba otra que probar insistentemente a Lammens, el segundo portero belga, recién salido a un Mundial. Debutó Nico Williams para ampliar la profundidad y la verticalidad del equipo. Aún se le vio falto de ritmo, pero ante Francia podría ser muy necesario dado su desborde. Sin embargo, los de De la Fuente no miraban a la portería, tocaban y tocaban sin demasiado peligro. El técnico, ya pensando en la prórroga, sacó a una de sus mejores bazas, Merino, el cuál no pisó el terreno de juego hasta el minuto 88.
Fue Cubarsí el que se decidió de una vez a probar fortuna desde lejos una vez que la defensa belga no le percibió como una gran amenaza. Chutó desde treinta metros y Lammens, el suplente, cantó. Su despeje quedó muerto en el borde del área pequeña y apareció el factor X de este equipo, Merino, para elevar el balón por encima del guardameta, echándose a los hombros a un país entero que ya le empieza a ver cómo una bendita solución desde la segunda unidad. Pedri se empeñó en perder un balón inncesario en los últimos segundos que provocó una falta y permitió una última para Bélgica, que ya no estaba en el guion.
Francia, la gran favorita, ya espera en semifinales (martes 21.00) con el claro cartel del favorita, lo cual le conviene a una España que se agarra a sus baluartes, aunque necesitará al mejor Lamine, Pedri y Oyarzabal si quiere tener opciones de meterse en la final. Seguro que el técnico riojano ya está armando un plan para frenar a la todopoderosa Francia de Mbappé.


