Superó con solvencia a Austria (3-0) con doblete de Oyarzabal y con récord de imbatibilidad para Unai Simón en la portería
La mejor versión de la selección española apareció en las eliminatorias directas. Algunos pupilos de De la Fuente ya advirtieron que ahora empezaba el auténtico Mundial y España estuvo a la atura, goleando a Austria (3-0) en SoFi Stadium de Los Ángeles, en los dieciseisavos de final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, donde se verá las caras con Portugal. El protagonismo fue a parar a Oyarzabal, que volvió a anotar otro doblete, como ante Arabia, y Unai Simón, que bate la histórica marca de Iker Casillas tras superar los 476 minutos seguidos sin encajar y se apunta la mejor racha sin encajar en la historia de los mundiales.
Austria no se presuponía un rival temido, aunque España sacó su artillería, especialmente en la zona medular donde dominó el choque entre Rodri, Pedri y un Dani Olmo indetectable jugando entre líneas dominaron el esférico. Estuvo incisivo también Lamine Yamal en la derecha aunque aún se espera la mejor versión de uno de los mejores jugadores del mundo. El protagonismo fue a parar también al guardameta Unai Simón, que con su cuarto choque con la portería a cero, se convirtió en el portero con mejor racha de imbatibilidad en la historia de los Mundiales con 519 minutos, superando al italiano Walter Zenga y colándose en el libro Guinness de los récords.
Luis de la Fuente repitió el mismo once que puso en liza ante Arabia, con Pedro Porro de lateral y Dani Olmo de mediapunta. Ya desde los inicios España tuvo ocasiones de adelantarse aunque tuvo que esperar hasta el 35 para que Oyarzabal rematara un centro raso de Cucurella al fondo de la red. Se hacía justicia al dominio español e incluso se pudo ampliar la ventaja en el descuento de la primera mitad con un alanzamiento de falta al larguero de Baena que en el rechace posterior Lamine tiró al muñeco.
En la segunda parte, el entrenador austríaco quiso controlar más el centro del campo por lo que hizo un doble cambio. Sin embargo, la tónica siguió por el mismo camino, con España presionando el balón y robando constantemente. El gol de la tranquilidad llegó en el 66 tras una buena acción de Baena, que esta vez sí buscó línea de fondo y su centro encontró a un Pedro Porro que encontraba desde segunda línea para abrir brecha.
La banda izquierda, con Cucurella y Baena seguía haciendo estragos a la defensa austríaca y por ahí llegó el tercero del duelo. Ya con un rival roto, en el 85, el lateral del Real Madrid, que cada vez va a más en el Mundial, puso el balón en bandeja para que Oyarzabal volviera a ser el protagonista del choque, con otro doblete y ya son 4 los goles que lleva en el campeonato. La selección brilló a la hora de la verdad, aunque deberá dar un paso más contra rivales de mayor categoría.


