Desgarrador informe de Cáritas acerca de la situación socioeconómica del país. No por esperado deja de ser doloroso cómo la pobreza afecta a cada vez más familias, la clase media se está convirtiendo en baja y la vivienda es uno de los grandes dolores de cabeza de la población. Cáritas lo dice muy claro: En España viven 4,3 millones de personas en la exclusión severa, de los cuales, un tercio (1,4 millones) son menores de edad. Desde 2007 se ha disparado la exclusión social. Además, se está dando una caída de la clase media hacia estratos más bajos, con la muy posible desaparición de la clase media como telón de fondo. Un país ya con una de las tasas de mayor desigualdad de Europa y cuyos jóvenes no ven esperanza: el 29% de los menores sufre exclusión social.
No hay más que mirar atrás para comprobar cómo en España, hace algunas décadas, las familias eran mucho más numerosas, cuando lo habitual era que solo un miembro, el padre, trabajase. Ahora, estar trabajando no garantiza nada, ni siquiera escapar de la pobreza. El 67% de los hogares en situación de exclusión moderada tiene al menos uno de sus miembros con trabajo. Y esto ocurre también en el 53% de los hogares en exclusión severa. Tampoco ha favorecido la inmigración en términos económicos. Porque el país es cada vez más pobre y los extranjeros, en su mayoría, sufren aún más que los locales este problema: El 24% de los inmigrantes de fuera de la Unión Europea viven en una situación de exclusión severa, cuatro veces más que la media española y de los inmigrantes comunitarios.

Peor que nuestros padres
Por si quedaba alguna duda, efectivamente vamos a vivir peor que nuestros padres. En el caso de los jóvenes, entran en el mercado laboral con sueldos que son entre un 15% y un 30% inferiores a los que tuvieron las generaciones anteriores. Lo peor es que esa brecha generacional no se consigue cerrar con el paso de los años. No es de extrañar cuando la vivienda está en topes históricos. El informe de Cáritas se muestra tajante a la hora de asegura que «la vivienda se consolida como factor determinante que redefine la estructura social incluso más que los ingresos«. «La vivienda exige una respuesta estructural que priorice derecho frente a especulación«, señala el informe de Cáritas.


