Trump negocia con China antes de la reunión con Xi Jinping

La primera visita de un presidente americano en más de ocho años servirá para tratar de rebajar la tensión arancelaria y hablar del conflicto de Irán

Donald Trump aterrizó este miércoles en Pekín en una visita marcada por la tensión comercial entre Estados Unidos y China, la guerra con Irán y el creciente pulso geopolítico por Taiwán. El viaje tiene además un fuerte simbolismo internacional, ya que supone la primera visita de un presidente estadounidense al país asiático en más de ocho años, y en un momento en el que el imperio asiático ha ganado terreno al americano.

Antes del encuentro previsto entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, representantes de ambos países celebraron en Seúl nuevas consultas económicas para tratar de rebajar la tensión arancelaria entre las dos mayores potencias del mundo. Las negociaciones estuvieron encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng.

La agencia oficial china Xinhua calificó las conversaciones como “constructivas” y aseguró que ambas delegaciones mantuvieron intercambios “francos, profundos y constructivos” sobre cuestiones comerciales y económicas de interés común. Según Pekín, las reuniones también sirvieron para avanzar en la ampliación de la cooperación pragmática entre ambos países.

Las conversaciones llegan después de años de enfrentamiento comercial, restricciones tecnológicas y disputas por los aranceles impuestos a productos estratégicos. Washington busca aliviar parte de la presión económica derivada del contexto internacional, mientras China intenta consolidar su posición en plena desaceleración global y en medio de las tensiones en Oriente Próximo.

«Aplastar a Taiwán»

La cuestión de Taiwán sigue siendo otro de los principales focos de fricción entre ambas potencias. Antes de la llegada de Trump, Pekín volvió a advertir de que está preparado para “aplastar” cualquier intento independentista en la isla, en un mensaje interpretado como una demostración de fuerza antes de la cumbre bilateral.

La reunión entre Trump y Xi Jinping se produce en un momento especialmente delicado para el equilibrio internacional, con China y Estados Unidos tratando de contener el deterioro de sus relaciones mientras compiten por la influencia económica, tecnológica y militar a nivel global. Se trata de una reunión con un nuevo panorama, puesto que esta vez necesita más Estados Unidos a China que a la inversa.