Cada verano, tenemos que aguantar una de estas noticias en la que monitores profesionales, que se supone que están capacitados y reconocidos para ejercer de monitores con niños, acaban cometiendo presuntamente abusos sexuales a niños. Si el año pasado tuvimos que escuchar las noticias que llegaban del campamento de Bernedo en Álava, no muy lejos de la frontera, en Biarritz, vuelve a pasar lo mismo pero ahora se habla de 13 menores implicados.
El testimonio de un niño de entre tres y cuatro años ha permitido destapar una investigación por una presunta violación y varias agresiones sexuales a menores en el campamento de verano de Mouriscot, en la localidad francesa de Biarritz. La declaración del menor ante uno de los monitores del centro hizo saltar las alarmas y desencadenó una investigación que ya ha llevado a la detención de dos trabajadores.
Las autoridades francesas investigan unos hechos que, según las primeras pesquisas, habrían ocurrido entre el 6 y el 17 de julio, aunque no descartan ampliar ese periodo conforme avance la investigación. Los dos sospechosos, de 21 y 36 años, permanecen bajo custodia policial mientras continúan las diligencias.
La investigación ha ido creciendo a medida que otros padres han presentado denuncias tras conocerse el primer testimonio. Hasta el momento se han registrado cuatro denuncias, aunque los investigadores consideran que hasta 13 menores podrían haber resultado afectados, según informaciones publicadas por varios medios franceses.

Los agentes investigan un presunto delito de violación, cuya confirmación dependerá de las pruebas médicas, además de varias agresiones sexuales. Tampoco se descarta que la causa pueda ampliarse a un posible delito de corrupción de menores, en función de las pruebas que se vayan incorporando.
El relato de un niño hizo saltar las alarmas
El caso comenzó cuando uno de los menores explicó a un monitor del centro que varios trabajadores habrían cometido actos inapropiados. Ese relato llevó a activar inmediatamente el protocolo de actuación y permitió a los investigadores comenzar a recopilar nuevos testimonios.
Las declaraciones de los menores están siendo tomadas en la Unidad de Acogida Pediátrica de Niños en Peligro (UAPED) del hospital de Bayona, un servicio especializado en la atención a niños que podrían haber sido víctimas de delitos de esta naturaleza.

La vicefiscal de la República de Bayona, Jeanne François, ha reconocido que se trata de «una investigación extremadamente complicada» debido a la corta edad de los posibles afectados, lo que exige procedimientos específicos para la obtención de los testimonios.
Los principales investigados son un monitor de 36 años, que llevaba dos años trabajando de forma fija en el centro, y otro de 21 años, contratado para reforzar el servicio durante la campaña de verano. Ambos fueron detenidos el 21 de julio y permanecen bajo custodia policial.
Además, un tercer monitor ha sido suspendido cautelarmente después de que su nombre apareciera durante la investigación. No obstante, por el momento no ha sido detenido ni figura formalmente entre los arrestados. Las autoridades han señalado que ninguno de los dos detenidos tenía antecedentes policiales o judiciales,
El Ayuntamiento dice haber actuado
El Ayuntamiento de Biarritz informó de que el pasado 17 de julio suspendió cautelarmente a los trabajadores implicados una vez tuvo conocimiento de los hechos investigados.
El alcalde, Serge Blanco, comunicó a las familias que el consistorio se personará como acusación particular en el procedimiento judicial. También explicó que los trabajadores fueron contratados siguiendo los procedimientos habituales y que sus antecedentes no reflejaban condenas previas.
En Barria no les dejan ver a la selección
La decisión de un campamento de Barria (Álava) de no permitir que sus participantes vieran el partido de la Selección Española ha generado malestar entre algunas familias. Mientras millones de personas siguieron la final del Mundial, los menores que participaban en el campamento no pudieron presenciar el encuentro, una circunstancia que ha provocado críticas por parte de algunos padres por la politización de todo de algunas personas en el País Vasco. Según han denunciado, los responsables del campamento optaron por mantener la programación prevista y no facilitar el seguimiento del partido.


