Desde este medio informativo, EL CONTRAPESO, queremos felicitar a todos los ciudadanos en estas fechas tan señaladas y familiares. Deseamos que esta NOCHEBUENA y el día de NAVIDAD los disfrutéis con todos vuestros seres queridos. Además de compartir mantel, recordemos a todos aquellos seres queridos y que ya no ocupan espacio en la mesa. No ocupan físicamente una silla, pero seguro que estarán en el centro, no solo de la mesa, sino que también en el corazón de cada uno de nosotros. Son días en la que se agolpan la felicidad con la nostalgia, pero es lo que hace grande a las navidades.
Son fechas para reforzar la unión entre la familia, en unos tiempos en los que apenas hay tiempo de hablar y disfrutar de los nuestros. Las navidades son fechas en las que damos la oportunidad a nuestros corazones para que expresen sin complejos lo que sienten. Son tiempos en los que el corazón habla y nos guía por el camino de la sinceridad. En el resto del año, algunos de los sentimientos se encuentran adormecidos y son en las navidades cuando se despiertan. Hablando de despertar, en vísperas navideñas, quien parece que han empezado a frotarse los ojos y a despertar es la sociedad extremeña. Los comicios en Extremadura se han convertido en el primer capítulo del despertar de una sociedad anestesiada, una sociedad que, con su silencio, ha dejado que los impuestos le aplasten.
La parálisis social, el silencio de todos nosotros cuando día a día los impuestos están siendo una gran carga para todos los hogares y, en mayor medida, para los más vulnerables, también se ha convertido en un verdadero castigo. Muchas mesas de este país, esta NOCHEBUENA y NAVIDAD, a buen seguro no serán tan copiosas, menos abundantes que el pasado año. Hay que recordar que el IPC durante este año no ha parado de elevarse, lo que se traduce en un descenso en calidad y cantidad en general. A pesar de la subida del SMI no sirve para nada si nos ‘fríen’ a impuestos. No sirve una subida salarial si la fiscalidad va en aumento. La inflación, además, se ‘come’ todas las mejoras económicas que podríamos obtener. La mesa menos copiosa esta vez es la respuesta de lo que significa esa subida del SMI, pensiones o las RGI. Lejos de ser algo positivo, está significando un deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos.
El ciudadano soporta la carga pesada de un estado que cada día se va ampliando, que se traduce en un decrecimiento del nervio de la sociedad. Un nervio que no es otro que las clases medias, que desde los años sesenta del siglo pasado crece a pasos agigantados en contraposición a las clases más pobres que iban disminuyendo. Al contrario de lo que hoy ocurre. Son las clases más vulnerables las que están ganado terreno a las clases medias. Un hecho que se puede observar en los recursos que se emplean para el pago del desempleo y al Ingreso Mínimo Vital. Año a año en estos últimos siete se van incrementando de manera extraordinaria. Las mesas de los hogares se van pareciendo a las de los años cincuenta del siglo pasado. Donde el pescado suponía un privilegio que pocos se podían permitir y donde las croquetas caseras suponían el centro del menú, acompañado con un buen caldo casero de pollo. Pero para consolarnos, tras una cena sin estridencias, nos queda NETFLIX y un bol de palomitas. Sin olvidar una partida a las cartas y parchís.


