Fuego cruzado y solo Irán habla de 1.300 civiles fallecidos

Posiciones relacionadas con Hezbolá en el Líbano fueron alcanzadas, mientras que Irán consigue superar los sistemas de defensa israelís

La guerra entre Irán y la alianza formada por Israel y Estados Unidos continúa escalando con ataques cada vez más intensos y extendidos por varias zonas de Oriente Medio. En las últimas horas se han registrado nuevos bombardeos, lanzamientos de misiles y ataques con drones entre ambas facciones, lo que ha elevado la tensión internacional.

Las fuerzas israelíes han llevado a cabo ataques aéreos contra objetivos vinculados a milicias apoyadas por Irán en Líbano y Siria. Según fuentes militares, los bombardeos buscaban debilitar la infraestructura militar de grupos aliados de Teherán, especialmente posiciones relacionadas con Hezbolá. Las explosiones provocaron víctimas civiles y daños en zonas urbanas cercanas a los objetivos. El país iraní estima en 1.300 ya las víctimas mortales en el conflicto.

Irán, por su parte, respondió lanzando una nueva oleada de misiles y drones hacia territorio israelí. Varios proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea israelíes, aunque algunos alcanzaron zonas cercanas a importantes ciudades. Las autoridades informaron de heridos y daños materiales en edificios e infraestructuras.

El conflicto también se ha trasladado al Golfo Pérsico, donde se han producido incidentes contra seis buques petroleros en las cercanías del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes para el transporte mundial de petróleo. Estos ataques han generado preocupación en los mercados energéticos y han provocado un aumento de los precios del crudo.

Estados Unidos mantiene presencia militar en la región y ha participado en operaciones dirigidas contra instalaciones estratégicas iraníes. Washington asegura que sus acciones buscan frenar la capacidad militar de Irán y proteger a sus aliados regionales. Organizaciones internacionales y gobiernos de todo el mundo han pedido un alto el fuego inmediato y la apertura de negociaciones diplomáticas.

Mientras tanto, varios países del Golfo han reforzado sus sistemas de defensa ante el riesgo de ataques con misiles o drones. Las autoridades regionales temen que el conflicto pueda extenderse aún más y arrastrar a otros actores. La situación podría convertirse en una de las crisis más graves en Oriente Medio en décadas.