Tres tantos del centrocampista sorprenden a un Guardiola que se vio superado por la intensidad y el planteamiento de Arbeloa
El Real Madrid firmó una de esas noches que alimentan su leyenda europea al derrotar con autoridad por 3-0 al Manchester City en el Santiago Bernabéu. Cuando pocos creían en las opciones blancas, un equipo plagado de bajas respondió con carácter y sacrificio para construir una victoria que deja encarrilada pero no sentenciada la eliminatoria antes de la vuelta en el Etihad.
El gran protagonista fue Fede Valverde, que protagonizó la noche soñada de su carrera al firmar el primer triplete de su trayectoria, con tantos de bella factura y de distinta facturación. El uruguayo lideró a un equipo que jugó con intensidad, orgullo y una entrega total, empujado por un Bernabéu que pasó de la duda al entusiasmo a medida que avanzaba el partido.
El planteamiento de Álvaro Arbeloa resultó decisivo. Con varias ausencias importantes, el técnico apostó por un sistema sin delantero centro fijo y reforzó el centro del campo con juventud y trabajo defensivo. La apuesta incluyó la titularidad del canterano Thiago Pitarch, de apenas 18 años, en una noche de máxima exigencia, en la que a punto estuvo de empañar con un error que solventó Courtois como siempre.
El Real Madrid entendió desde el inicio que debía competir cada balón como si fuera el último. Las ayudas defensivas fueron constantes y el equipo supo resistir los intentos iniciales del City, que buscaba imponer su ritmo con jugadores como Bernardo Silva o Rodri mientras que Haaland estuvo totalmente desaparecido, como le suele ocurrir en el Bernabéu.
El primer golpe llegó tras un preciso balón largo de Courtois que encontró la carrera de Valverde. El uruguayo aprovechó un error defensivo para superar al portero con un autopase y abrir el marcador. Apenas unos minutos después, volvió a aparecer para culminar una jugada iniciada por Vinícius y ampliar la ventaja.
Antes del descanso llegó la obra maestra de la noche. Valverde controló un balón en el área tras un pase preciso de Brahim, superó a su marcador con un sombrero y definió con un elegante golpeo de exterior para completar su triplete y desatar la euforia en el estadio.
Penalti fallado
En la segunda mitad, el City trató de reaccionar, pero se encontró con un Real Madrid sólido en defensa y peligroso al contragolpe. Vinicius tuvo incluso la oportunidad de ampliar la goleada desde el punto de penalti, tras una galopada en solitario, pero Donnarumma, que no tuvo su noche, llegó a detener el lanzamiento. El brasileño llegó a pedir perdón a la grada tras su error.
Pese a ello, el conjunto blanco mantuvo el control del partido hasta el final. Con entrega colectiva y una actuación estelar de Valverde, el Real Madrid firmó un triunfo contundente que refuerza su fe en Europa y le permite viajar a Manchester con una ventaja inesperada, buscando variar el rumbo de una temporada que le está trayendo grandes dolores de cabeza.


