Ormuz sigue bloqueado y Rusia y Ucrania elevan los ataques: las guerras abiertas en el mundo siguen sin dar tregua en agosto

La situación en Oriente Medio y Ucrania vuelve a dejar un mismo escenario: los frentes continúan activos, los ataques se intensifican y los acuerdos para poner fin a las hostilidades siguen sin cumplirse

Las principales guerras abiertas continúan lejos de encontrar una solución. El estrecho de Ormuz permanece bloqueado, mientras Irán y Estados Unidos mantienen sus posiciones enfrentadas y, en Europa, Rusia y Ucrania han protagonizado nuevos ataques masivos con drones y misiles. La sucesión de ataques vuelve a evidenciar que, pese a los intentos diplomáticos, los principales conflictos siguen plenamente activos.

En Oriente Medio, el plazo de 60 días contemplado en el memorando firmado por Estados Unidos e Irán el pasado 17 de junio ha expirado sin que se hayan cumplido sus principales objetivos. El acuerdo contemplaba el fin de las hostilidades, la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento de determinadas restricciones económicas y comerciales sobre Irán.

Nada de eso se ha materializado por completo. Teherán mantiene cerrado Ormuz y sostiene que no reabrirá esta estratégica vía marítima hasta que Washington cumpla sus compromisos. Mientras tanto, Donald Trump alterna las amenazas militares con la presión económica sobre el régimen iraní, aunque no le está dando los frutos que esperaba.

La tensión ha alcanzado también al tráfico marítimo. Los 16 tripulantes indios del mercante AM Pioneer han denunciado presiones de su empresa para atravesar Ormuz, pese a que consideran que la navegación no es segura. Según la tripulación, al menos 17 marinos han muerto en la zona desde febrero, 13 de ellos indios.

Irán acusa de «falsa bandera» el ataque contra los kurdos

La tensión regional también se ha trasladado a Kurdistán iraquí. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, ha asegurado que el ataque con dos drones cargados de explosivos contra la oficina del primer ministro kurdo, Masrour Barzani, fue una operación de «falsa bandera», es decir, generada por los mismos que lo sufrieron para tener un pretexto para emplearse con más violencia.

El ataque no causó víctimas, pero añade un nuevo elemento de tensión en una región especialmente sensible. Teherán no ha señalado quién estaría detrás de la acción y ha pedido a sus aliados kurdos que permanezcan alerta ante posibles operaciones destinadas, según Irán, a provocar enfrentamientos entre países vecinos.

Rusia y Ucrania vuelven a intercambiar ataques masivos

Mientras la situación sigue enquistada en Oriente Medio, la guerra entre Rusia y Ucrania también mantiene una elevada intensidad últimamente. Rusia asegura haber derribado durante la pasada noche 791 drones ucranianos, incluidos 180 en las inmediaciones de Moscú.

El ataque, uno de los mayores registrados en los últimos días, dejó varios heridos y afectó a diferentes puntos de la región de Moscú. Entre las víctimas se encuentra una niña de 10 años, herida por fragmentos de un dron. Uno de los aparatos alcanzó además un centro logístico de Wildberries, una de las principales empresas de comercio electrónico de Rusia.

Ucrania también sufrió nuevos ataques. Las autoridades informaron de que al menos diez civiles murieron en un ataque ruso con misiles en la región de Járkov, mientras otras ocho personas resultaron heridas. Además, dos civiles murieron en Zaporiyia por el impacto de un dron ruso.

Los datos vuelven a mostrar un escenario de escalada y ataques cruzados. Rusia asegura haber neutralizado cientos de drones ucranianos, mientras Kiev denuncia nuevos ataques contra zonas civiles y continúa reclamando más defensas aéreas, aunque no cesa en su pelea contra un gigante como Rusia

Dos guerras, dos escenarios y una misma conclusión: pese a los esfuerzos diplomáticos y los plazos anunciados, los principales conflictos siguen abiertos y con capacidad para provocar nuevos episodios de violencia.