La publicidad institucional no deja de ser una manera de comprar el discurso de un medio de comunicación que, sin esa inyección económica, cerraría la persiana
Es curioso cómo muchas facciones ideológicas son muy críticos con la prostitución y buscan abolirla, mientras ellos mismos no titubean a la hora de acogerse sin problemas a una prostitución moral, ideológica e informativa. Porque el pueblo no acaba de entender que todo está contaminado y la información que llega al ciudadano está muy controlada, bien ‘mascada’ por los altos poderes. Por tanto, mientras esto continúe, no habrá una prensa libre jamás, el mensaje estará controlado y el poder seguirá teniendo sus furcias (y furcios) de la información, dispuestos a vender su alma al diablo, pero más barata que otros. Igual que con las prostitutas, siempre ha habido clases.
Como sociedad no nos parece bien, como es lógico, que no haya una independencia entre el poder judicial y el político, con el fin de que la justicia sea independiente, pero hemos normalizado totalmente que se mantengan lazos a la vista de todos entre el poder y la prensa. A mí me dijeron que la prensa era el cuarto poder, que en una democracia plena la prensa debe ser independiente, que el poder político debe ser fiscalizado y perseguido, que los periodistas no son tus ‘amiguetes’ ni tus trabajadores, pero creo que me mintieron porque no hay ni rastro de todo eso. Eso sí, luego seguiremos ofreciendo grados en periodismo a jóvenes inocentes y las facultades de periodismo se hacen los locos para seguir facturando ante semejante degeneración. Nadie quiere responsabilidades, dinero sí quieren.
Hablando de show, recuerdo la película del ‘Show de Truman’, que convirtió en una referencia cultural por su crítica a la televisión, la manipulación mediática y la pérdida de privacidad. Dio en el clavo, y eso que se estrenó en 1998. Todo es un gran show, una gran mentira. Políticos que no han trabajado en su vida hablando de los problemas del pueblo, haciendo como que les preocupa, cobrando millonadas por decir soflamas, la prensa contando lo que quiere el poder de turno, la gente leyendo la prensa pensando que es libre y los jóvenes estudiando periodismo, incluso con ilusión algunos. Con suerte, si cambiamos radicalmente todo este sinsentido, pueden ejercer en condiciones en el futuro. Nada más bonito que trabajar para generaciones que nunca conocerás.
Escuchamos, sin pegar un grito al cielo, un dato que viene a explicar una pequeña porción de lo que está ocurriendo. Solo el Ministerio de Transportes, en el año 2025, destinó la friolera de 2,44 millones de euros a publicidad institucional, todo invertido en el Grupo Prisa, entre La Ser, 40 Principales y El País. ¿Entonces, qué podemos esperar de lo que dirá el Grupo Prisa sobre Óscar Puente? Entrevistas de baño y masaje, el «sí guana, a mandar, para lo que necesites, eres el mejor». Y esto solo se refiere a un año de uno de los ministerios. Imaginaos la inversión total del PSOE históricamente para proclamar su mensaje que, por otro lado, ya nos le funciona. Ahora imaginaos la cantidad de dinero que se mueve entre diferentes partidos políticos y diferentes medios, a nivel nacional, local y autonómico.
De este modo, nos encontramos con la terrible perversión del modelo informativo. Si Angels Barceló, por poner un ejemplo, tiene que decir que las vacunas del COVID son maravillosas, lo dirá: si tiene que blanquear a asesinos etarras, lo hará; si tiene que lavar la imagen de Puente tras la nefasta gestión de las vías de tren que derivó en una desgracia, lo hará; si tiene que decir que la inmigración no es un problemas el día después de que un moro le rajara el cuello a una chica de 16 años, lo hará; de la misma manera que te hablará de cambio climático o de que está genial cambiarte de sexo. No hay escrúpulos, no hay moral, no hay conciencia del bien porque causan dolor a sabiendas, solo dinero, poder y codicia. Esto es lo que se llama ‘Vender tu alma al diablo’. Hay gente que la vende más barata y otros más cara, pero todos lo acaban pagando caro, no es ningún juego.
Credibilidad nula
Por tanto, creo que es hora de dejar de respetar a la prensa y a sus mensajes, porque, como hemos explicado, están manipulados y revisados para que el mensaje sea el que quiere el sistema que, por otro lado, controla los medios. El que compre el periódico con el objetivo de informarse estará contribuyendo a perpetuar esta distopía informativa. Los medios ya no son lo que eran, muchos han caído en ventas y en credibilidad y ha sido esta publicidad institucional la que ha permitido su subsistencia. Una publicidad engañosa, que maquillada baja la apariencia de anuncios de campañas electorales, deriva en un control del libro de estilo de los diferentes medios. Pero bueno, vamos a hacer como que no pasa nada.
Otra de las maneras de financiar los medios de comunicación es con publireportajes sobre negocios y asuntos privados. Cuando veáis que los medios hablan bien de una marca, de una restaurante, incluso de los beneficios turísticos de un lugar no es casualidad, por lo general se trata de reportajes pagados de antemano bajo la apariencia de fortuitos. De este modo, el periódico no destaca lo más llamativo o lo más impresionante, sino lo que le pagan, denostando así la credibilidad del medio en cuestión. Puedo entender que sin inyecciones económicas, muchos medios habrían tenido que cerrar, pero no entiendo cómo aún hoy hay gente que les da credibilidad. Por no hablar de que el ente público es un órgano poropagandístico sin precedentes en la democracia y lo sufragamos nosotros, pero eso para otro día.


