Los candidatos de izquierda trataron de arrinconar a Juanma Moreno, pero cometió pocos errores y salió reforzado del debate de TVE
El primer gran debate televisado de las elecciones andaluzas celebrado este lunes en RTVE dejó una conclusión que empieza a extenderse incluso dentro de sectores de la izquierda: si María Jesús Montero tenía alguna opción real de disputarle la Junta a Juanma Moreno, el cara a cara a cinco no logró reforzar esa percepción. Al contrario, la candidata socialista salió del plató dejando la sensación de una campaña defensiva, sin impulso y sin capacidad de alterar el actual equilibrio político en Andalucía.
El debate estuvo marcado por los ataques conjuntos de toda la izquierda contra el presidente andaluz, especialmente en materia sanitaria y por la polémica de los cribados de cáncer de mama. Sin embargo, pese a la presión, Moreno evitó grandes errores y mantuvo un tono presidencial que le permitió resistir los embates sin transmitir sensación de desgaste. Los presentes fueron, además del bipartidismo, Antonio Maíllo de Por Andalucía, José Ignacio García de Adelante Andalucía y Manuel Gavira, de Vox.
María Jesús Montero trató de centrar buena parte de sus intervenciones en denunciar el deterioro de los servicios públicos y en confrontar directamente con la gestión del PP andaluz. Sin embargo, el debate volvió a evidenciar uno de los grandes problemas que arrastra su candidatura: la dificultad para construir una alternativa ilusionante más allá del rechazo a Moreno. Su discurso apareció excesivamente ligado al Gobierno central y sin una propuesta claramente diferenciada para Andalucía.
La candidata socialista tampoco consiguió monopolizar el espacio de oposición. Antonio Maíllo y José Ignacio García endurecieron el tono desde la izquierda, mientras Vox aprovechó el debate para cargar tanto contra el PSOE como contra el PP, especialmente en sanidad e inmigración. Esa fragmentación dejó a Montero atrapada en una posición incómoda: incapaz de liderar claramente el bloque alternativo y sin lograr desgastar de forma decisiva al actual presidente andaluz.
Uno de los elementos más comentados tras el debate fue precisamente la falta de impacto político de Montero en un escenario donde necesitaba una actuación claramente dominante para cambiar la dinámica de la campaña. La dirigente socialista llegaba a estas elecciones con el objetivo de resucitar al PSOE andaluz tras sus peores resultados históricos, pero el cara a cara televisivo reforzó la impresión de que Moreno sigue controlando el ritmo político de la campaña.
Moreno lo tiene fácil
Además, el formato tampoco ayudó a la candidata socialista. El ataque coral de la izquierda permitió al PP presentarse como el eje de estabilidad frente a una oposición dispersa y sin liderazgo claro. Moreno evitó entrar en confrontaciones innecesarias con Vox y concentró buena parte de sus respuestas en Montero, consciente de que el verdadero objetivo del PP es impedir cualquier reconstrucción electoral fuerte del PSOE andaluz.
A menos de dos semanas para las elecciones, el debate de RTVE deja una sensación complicada para el PSOE andaluz: la campaña no termina de arrancar y María Jesús Montero sigue sin encontrar el golpe de efecto que permita alterar unas encuestas que continúan situando a Juanma Moreno como claro favorito para seguir al frente de la Junta de Andalucía.


