Una huelga con demasiados incidentes en el País Vasco y Navarra

En Durango una trabajadora fue agredida y la Policía Vasca informó de cerca de 180 intervenciones en una jornada marcada por disturbios

Las reivindicaciones, si no son violentas, parece que no sirven. En España nos hemos acostumbrado a que cada vez que la gente salga a la calle para reivindicar conlleve unilateralmente destrozar mobiliario público o privado, como ocurrió ayer en Bilbao, con destrozos en diferentes tiendas, o en Pamplona, donde el radicalismo sigue muy vivo.

La huelga general celebrada el 17 de marzo en el norte de España, convocado por los sindicatos, especialmente en el País Vasco y Navarra, dejó una jornada marcada por movilizaciones masivas y un nivel de conflictividad significativo, con incidentes repartidos a lo largo del día en carreteras, centros urbanos e instalaciones industriales.

Desde primeras horas de la mañana, la actividad de piquetes provocó importantes alteraciones en la circulación. Varias carreteras principales quedaron bloqueadas por cortes intermitentes, algunos de ellos mediante barricadas con neumáticos y objetos en la calzada, lo que generó retenciones de varios kilómetros y afectó a accesos clave a ciudades como Bilbao o Pamplona.

A estas acciones se sumaron interrupciones en el transporte ferroviario y retrasos en servicios públicos, especialmente en las horas punta, agravando el impacto de la jornada en la movilidad general.

En paralelo, se registraron actos de sabotaje y vandalismo en distintos puntos. En Navarra, las autoridades localizaron decenas de neumáticos preparados con combustible para ser incendiados, y algunos de ellos llegaron a arder en carreteras principales. También se produjeron daños en mobiliario urbano, pintadas y desperfectos en comercios y edificios públicos.

La tensión fue especialmente visible en zonas urbanas, donde algunos piquetes obligaron al cierre de establecimientos y protagonizaron episodios de coacción a trabajadores que intentaban acceder a sus puestos. Estas situaciones derivaron en incidentes dentro de locales y en la vía pública, con daños materiales y enfrentamientos puntuales.

En el ámbito laboral, también se reportaron altercados en centros de trabajo. Uno de los casos más destacados se produjo en Durango, donde una trabajadora fue agredida y se causaron destrozos durante la actuación de piquetes en una empresa.

Peleas con la policía

La intervención policial fue constante a lo largo del día. Las fuerzas de seguridad realizaron numerosas actuaciones para retirar obstáculos, disolver concentraciones peligrosas y garantizar la circulación. El balance final incluyó varios detenidos, personas investigadas y cerca de 160 identificados, en una jornada con cerca de 180 intervenciones e incluso hubo detenidos.

También se produjeron enfrentamientos directos entre manifestantes y agentes, con agresiones a policías en algunos puntos, especialmente en Bilbao, donde se concentraron varios de los episodios más tensos del día.

Pese a estos incidentes, una parte importante de las manifestaciones transcurrió sin altercados graves, con miles de personas movilizándose de forma pacífica para reclamar mejoras salariales y un salario mínimo propio. Sin embargo, los disturbios empañaron una jornada que, sin llegar a un descontrol generalizado se evidenció un clima de demasiada tensión en varias ciudades.