Asegura que había violado su espacio aéreo, mientras que EEUU ha activado un operativo de búsqueda y rescate de los pilotos
La guerra abierta entre Irán, Estados Unidos e Israel ha dado un salto cualitativo este viernes tras el derribo de un avión de combate estadounidense sobre territorio iraní, según han confirmado fuentes oficiales de Teherán. El incidente supone uno de los episodios más graves desde el inicio de la actual escalada en Oriente Medio, tras los avisos locales de «ataques devastadores».
Las autoridades iraníes aseguran que el caza fue interceptado tras violar su espacio aéreo en el marco de operaciones militares en la región. La televisión estatal ha difundido imágenes que, según afirma, corresponden a los restos del aparato, aunque por el momento no han sido verificadas de forma independiente. La tensión va en aumento.
Por su parte, el Pentágono ha reconocido la pérdida de contacto con una de sus aeronaves en la zona, aunque evita confirmar el derribo. Washington ha activado de inmediato un operativo de búsqueda y rescate para localizar a los pilotos, y uno de ellos ha sido encontrado, según la CBS. El suceso eleva significativamente la tensión entre ambas potencias, en un contexto ya marcado por ataques cruzados, operaciones encubiertas y advertencias de represalias.
Irán ya endureció su discurso ayer advirtiendo de que responderá con contundencia a cualquier nueva incursión en su territorio. Hoy, ha ejecutado una de las maniobras más graves de lo que llevamos de guerra. Irán no vacila. Fuentes cercanas al Gobierno apuntan a que el país se encuentra en máxima alerta ante un posible aumento de las hostilidades.
Israel, aliado estratégico de Estados Unidos en la región, ha intensificado también su actividad militar en las últimas horas, especialmente en zonas próximas al Líbano, donde mantiene enfrentamientos indirectos con milicias como Hezbolá, apoyadas por Teherán. Las próximas horas serán clave para determinar la respuesta de Estados Unidos y el alcance real de este episodio, que ya se perfila como un punto de inflexión.
Choque directo
El derribo del caza introduce un elemento de alto riesgo en el conflicto, al tratarse de un enfrentamiento directo entre fuerzas estatales y no de acciones indirectas o delegadas. Este cambio de dinámica incrementa la posibilidad de una escalada regional de mayor alcance. En términos estratégicos, el incidente pone de relieve la fragilidad del equilibrio militar en la zona, donde cualquier error de cálculo puede desencadenar consecuencias imprevisibles a escala global.


