Irán se perfila como el gran beneficiado en el conflicto de Oriente Medio: un acuerdo podría darle el control del estrecho de Ormuz

Las negociaciones entre Irán y Omán contemplan que Teherán supervise el tráfico marítimo hacia el Golfo Pérsico, un giro geopolítico que supondría una importante victoria tras meses de guerra con Estados Unidos

Después de más de cinco meses de conflicto con Estados Unidos e Israel, Irán podría salir fortalecido en uno de los puntos más sensibles del comercio mundial. Las negociaciones abiertas con Omán incluyen una propuesta que permitiría a Teherán ejercer un papel decisivo sobre los buques que acceden al Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de petróleo y gas, y el gran foco de controversia en el conflicto.

Si el acuerdo llega a materializarse, supondría un cambio de enorme trascendencia en el equilibrio de poder de Oriente Medio. Hasta ahora, el paso por Ormuz se realizaba libremente para el tráfico comercial internacional, pero el nuevo planteamiento daría a Irán una capacidad de influencia sin precedentes sobre una vía por la que circula una parte esencial del suministro energético mundial.

Fuentes conocedoras de las negociaciones señalan que Irán pretende establecer tasas de entre el 5 % y el 7 % sobre el valor de las mercancías transportadas por los barcos que crucen el estrecho. Omán intenta rebajar ese porcentaje hasta aproximadamente un 3 %, mientras que Estados Unidos continúa defendiendo que no exista ningún tipo de peaje, aunque por el momento no ha realizado comentarios oficiales sobre la propuesta.

Según las conversaciones mantenidas hasta ahora, el borrador del acuerdo otorgaría a Irán el control sobre los barcos que entran al Golfo Pérsico. Uno de los principales puntos aún pendientes de negociación es determinar si esa autoridad también se extendería a los buques que abandonan la región en sentido contrario.

Trump apuesta ahora por la vía diplomática

Mientras continúan las conversaciones, el presidente estadounidense Donald Trump ha rebajado el tono respecto a las semanas anteriores. Tras haber defendido inicialmente una postura mucho más contundente contra Teherán, ahora asegura que prefiere alcanzar un acuerdo antes que prolongar la guerra, aunque insiste en que Estados Unidos mantiene todas las opciones sobre la mesa si fracasa la negociación.

El cambio de discurso llega en un momento de creciente presión política dentro de Estados Unidos. Diversas encuestas muestran un amplio rechazo de la opinión pública a la continuidad del conflicto, mientras las elecciones legislativas de noviembre se acercan y la Administración busca evitar una guerra prolongada con elevados costes militares y económicos.

De confirmarse el pacto, muchos analistas consideran que el conflicto iniciado en febrero habría terminado otorgando a Irán una ventaja estratégica en lugar de debilitar su posición. El control sobre Ormuz reforzaría considerablemente la capacidad de presión de Teherán sobre el mercado energético internacional y aumentaría su influencia frente a los países del Golfo y las potencias occidentales.

Durante los últimos meses, Irán ha advertido repetidamente de que cualquier ataque contra su territorio tendría consecuencias para las infraestructuras energéticas de la región. Además, el país ha respondido en diversas ocasiones con misiles, drones y acciones contra embarcaciones comerciales, dejando claro que considera el estrecho un elemento clave de su estrategia defensiva.

Todavía quedan obstáculos para cerrar el acuerdo

Pese al optimismo mostrado por algunos responsables iraníes, las negociaciones aún no están cerradas. El viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, ha afirmado que ya existen «acuerdos fundamentales» con Omán y que el proceso está cerca de concluir, aunque fuentes diplomáticas reconocen que siguen abiertas cuestiones clave relacionadas con el alcance del control iraní y el sistema de inspecciones a los buques.

En paralelo, Teherán sostiene que ha recibido mensajes de Washington mostrando disposición a respetar el memorando de entendimiento alcanzado en junio para detener las operaciones militares. Sin embargo, las conversaciones directas entre ambos países permanecen paralizadas y el desenlace dependerá de si las partes consiguen resolver las diferencias pendientes.

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, siendo el principal corredor marítimo para las exportaciones de petróleo de países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Catar e Irán. Se estima que alrededor de una quinta parte del petróleo consumido en el mundo atraviesa este paso cada día.