Irán ya no ejerce como el malo de la película

La primera guerra con Internet también se juega en el terreno de la propaganda y en España han conseguido unir por primera vez a izquierda y derecha

Recuerdo cuando de pequeño veíamos películas de indios y vaqueros que el guion siempre nos empujaba a creer que el americano era el bueno y que el pobre indio indígena que estaba siendo conquistado era el malo de aquella historia o, al menos, el menos bueno. A esa influencia en el pensamiento del televidente se le llama propaganda. Y, al igual que en aquellas cintas, se sigue utilizando y su importancia sigue siendo amplia, pero esta vez con rasgos distintos en la era de internet. Porque esta es la primera guerra a gran escala que se vive con wifi y redes sociales y el relato está muy diversificado. Quien domina el relato, domina, según reza el refrán. Y lo que podemos constatar es que el relato dominante durante décadas se ha terminado.

Porque Estados Unidos ya no es el salvador del mundo, claramente han perdido el discurso. Se puede engañar un rato pero no mucho rato. EEEU ya no engaña a casi nadie. De conquistador y salvador a invasor, imperialista y abusador. Así ha cambiado la visión sobre ellos. Porque la realidad se impone a las palabras e Irán está consiguiendo ser la víctima en esta historia. Primero porque siempre ronda en cualquier ambiente el síndrome David y Goliath, la unión con el más débil. La dupla Usa-Israel es el Goliath bíblico, aunque recordemos que es el rubio rey David el que salva a su pueblo Israel del gigante. Ahora las tornas han cambiado e Israel está en el lado malo. Cuestión del paso del tiempo o de cómo contar las historias, como decimos.

Pero esta guerra realmente ha llegado para el pueblo judío en el momento más crítico externamente de su historia, ya que actualmente es visto con muchas reticencias en el panorama internacional. El lamentable conflicto con Palestina, su influencia clandestina en el mundo y el caso Epstein, basado en las barbaridades cometidas por una élite, de la que gran parte es de origen judío, provocan que la opinión pública, en su mayoría, ya haya tomado partido. El antisemitismo ya representa muy poco. La izquierda ha sido la más crítica con las prácticas en la Franja de Gaza y ahora esa visión donde se les pinta como villanos se ha normalizado. Ya no pasan desapercibidos en el concierto internacional.

Y el síntoma más claro de que la orientación general pesa contra ellos es que, casi por primera vez, la derecha más patriótica y la izquierda española más antibelicista piensan igual en el tema bélico: Irán no es el malo de esta película, sino la dupla judeoamericana. Incluso llegan a coincidir con Pedro Sánchez en una cosa en que las bases americanas no pueden ser utilizadas para fines bélicos. No se trata de gritar ‘No a la guerra’ porque no sirve de nada, pero sí reconocer a los implicados. Y se puede decir que a Trump no le gusta Sánchez y así lo ha reconocido, pero a Núcleo Nacional o Falange tampoco les gusta Trump y menos Israel, por lo que sí, sin que sirva de precedente, los dos extremos políticos han alcanzado un consenso en un punto.

Realmente, todos los últimos acontecimientos han desgarrado a Estados Unidos en el terreno ideológico. Su intervención en Venezuela no ha sido vista con malos ojos por muchos expertos internacionales, pero su afán expansionista ha provocado amenazas sobre la conquista de un país como Groenlandia o la intervención en otros como Colombia, México o Cuba. Las violaciones del derecho internacional tampoco han caído en saco roto e Irán ha conseguido lo que quería: ser el pueblo resistente ante el invasor imperialista. Si nos ceñimos a España, recordemos que el mandatario comentó en tono prepotente que «utilizaremos las bases españolas cuando queramos«. La Unión Europea tampoco le apoya al tomar partido.

Pero es curioso un detalle y suponemos que será parte de la propaganda de guerra: Irán no va de pobre víctima, todo lo contrario, ellos transmiten que son los que manejan la situación, así lo desean, ellos van ganando. Conocen el poder actual de las redes sociales y su relato no es de un pobre pueblo atacado. Es curioso cómo hace unos días desde estamentos oficiales se lanzaba el mensaje de que la guerra acabaría «cuando nosotros queramos», «EEUU deberá pagar todo lo que está haciendo» o especulan irónicamente con la muerte de Netanyahu y no demuestran importancia a la muerte del Ayatolá, Alí Jamenei, asesinado en los ataques. ¿Un órdago cuando ya no tienes nada que perder o realidad? ¿Pura propaganda o no tanto?

Irán no quiere enemigos

No sabemos realmente quién lidera el conflicto, pero sí sabemos que Irán tiene dos máximas: la primera es hacer creer que va ganando y que maneja los tiempos y la segunda es no crearse ningún enemigo más. Si algo tuvieron claro en el país persa desde hace tiempo es que ellos no quieren ejercer de enemigos de los cristianos. En todo momento, y quizás porque parte del Islam allí es más laxo, pero constantemente hacen guiños al cristianismo, de algún modo vanagloriándose de que ellos permiten las prácticas y figuras cristianas, mientras que los judíos jamás harían algo así. Las religiones siguen siendo claves en 2026. También cuentan con el férreo apoyo de China e Irán.

Por tanto, Irán ha sabido ser inteligente para que en un primer plano no destacaran otros argumentos como la teocracia que rige el país, que en 1979 abrazó la Ley Islámica. Recordemos que Irán era aliado de Occidente e incluso de Israel. Pero todo cambia con la revolución islámica. A pesar de que tampoco es visto como el enemigo, el hecho de tener una misión nuclear, el apoyo a milicias como Hezbolá y el sabido maltrato a las mujeres y los homosexuales son hechos que pesan en su contra, pero realmente eso ocurre de puertas hacia dentro. El que quiera entrar a un país islámico a cambiar su cultura puede hacerlo sin éxito, pero lo cierto es que en la geopolítica internacional, el país con capital en Teherán ha sabido vestirse como un actor amable, no tan problemático y peligroso como el que está enfrente y eso es lo que importa ahora.