No se hizo la miel para la boca del asno. Por Fernando Cuesta

En los pasados días se ha celebrado la habitual gala del cine en Hollywood, los Óscar. El festival cinematográfico despliega un gran espectáculo donde desfilan por la alfombra roja todos los personajes de moda del mundo del cine y del espectáculo. Se dan cita los actores y actrices más relevantes del momento. A lo largo del tiempo han hecho acto de presencia personajes legendarios del cine. Pero también ha sido una buena plataforma para los personajes del ámbito político. Su presencia en una gala, al tener una gran proyección mundial, consideran que eleva su popularidad en el seno de la sociedad.

Actores, actrices y directores han pisado la alfombra roja con la esperanza de ser premiados con los preciados Óscar. Algunos de ellos, como he señalado, incluso han recibido, en más de una ocasión el preciado trofeo cinematográfico. Marlon Brandon o Gary Cooper se alzaron con dos estatuillas y la única actriz que ha recibido cuatro Óscar ha sido Katherine Hepburn. Pero no debemos olvidar que también nuestros compatriotas han recibido algunos de esas estatuillas. El primero fue concedido al director de cine J.L. Garci y también a Almodóvar. Sin olvidar al gran Fernando Trueba.

En este contexto, quiero hacerme eco de la presencia de la ministra de trabajo y vicepresidenta del gobierno, Yolanda Díaz. Hemos sabido que la citada ministra ha viajado a los EEUU junto con su escolta y una colaboradora, para asistir a la gala del cine. Un viaje cuyo coste ha sido muy elevado. El precio del billete de avión se elevó a 7.000 euros y la noche de hotel 500. No está nada mal para una comunista que aplica el viejo refrán castellano: “Haced lo que yo digo, pero no hagáis lo que yo hago”. Aunque imposible hacer lo que hace la señora Díaz: el pagar 7000 euros por un billete de avión a los EEUU. Sería muy interesante recordar que en el pasado Rodrigo Rato y Mariano Rajoy acudieron también a la gala, cuando al director Almodóvar y a Garci les concedieron un Óscar. El viaje no tuvo un coste de billete tan elevado. Viajaron en turista y no en ‘business’ como la señora Díez.

La presencia en la gala de Díaz es un hecho que llama mucho la atención ya que su labor no tiene nada que ver con la cultura y por tanto es significativo que la asistencia a la entrega de los Óscar no haya sido encabezada por la representación española, por el ministro de cultura o, en su defecto, algún responsable del ministerio. Ignoro cómo se realiza el reparto de los ministerios para representar a nuestro país, pero no encaja en absoluto el ministerio de trabajo con el de cultura. La señora Díaz, lejos de representar a España en su viaje a la gala cinematográfica de los EEUU, sospechosamente, se aprovecha de los beneficios que reporta el cargo que ocupa. De ahí el coste de su viaje que pudiendo ser normal ha tenido categoría VIP. Esta ministra se ha destacado por su ineptitud e incapacidad para ocupar una silla en la plantilla ministerial. Un claro ejemplo de su incompetencia es no percibir el rechazo de la sociedad hacia su persona y con este viaje es a buen seguro su popularidad caerá al vacío.

Ha mostrado su falta de profesionalidad al frente del ministerio de trabajo de una forma muy notable. Incluso el presidente del gobierno la ha llegado a boicotear no asistiendo a la presentación en el Congres, de la reducción de la jornada laboral elaborada por la ministra. Es una ministra ‘amortizada’ que, pese a ello, continúa aprovechando los recursos disponibles de su ministerio para unas vacaciones pagadas como estas. Es decir, una clara malversación de fondos públicos. La señora Díaz, lejos de defender los derechos de los trabajadores desde su ministerio, utiliza su privilegio como ministra para dilapidar recursos públicos. Además, esta señora no se priva de nada.

No conforme con su inoperancia invade terreno de gestión que nada tiene que ver con su negociado. Se coloca detrás de la pancarta contra los propietarios de pisos que se están viendo perjudicados por los okupas y sin embargo vive en una vivienda que pagamos todos, incluso los perjudicados por los okupas, de más de 200 metros cuadrados. He tratado de describir a un personaje que nunca pensó ocupar un ministerio y cuando ha llegado a ocupar el cargo ha demostrado que “no se hizo la miel para la boca del asno».