Israel y Líbano rompen la tregua horas después al protagonizar un intercambio de ataques

Fuentes próximas Hizbulá aseguraron que la acción fue una represalia por las supuestas violaciones israelíes del alto el fuego y por los continuos ataques contra poblaciones libanesas

La tregua alcanzada esta semana entre Israel y Líbano volvió a quedar en entredicho después de que las fuerzas israelíes y la milicia chií Hizbulá protagonizaran un nuevo intercambio de ataques en el sur del país. Los enfrentamientos se produjeron apenas horas después del acuerdo impulsado por Estados Unidos en Washington, que buscaba reducir la violencia y sentar las bases para una negociación más amplia entre ambos países.

Según medios oficiales libaneses, aviones israelíes bombardearon las inmediaciones del Hospital Jabal Amel, en la ciudad de Tiro, causando al menos una decena de heridos y daños materiales en edificios cercanos. También se registraron ataques en otras localidades del sur del Líbano, una región que continúa siendo escenario de frecuentes operaciones militares pese a los esfuerzos diplomáticos por consolidar un cese de hostilidades.

Hizbulá respondió con el lanzamiento de un misil de precisión contra una concentración de vehículos y soldados israelíes cerca del Castillo de Beaufort. La organización aseguró que la acción fue una represalia por las supuestas violaciones israelíes del alto el fuego y por los continuos ataques contra poblaciones libanesas. El grupo insiste en que mantiene su derecho a responder militarmente mientras persistan las operaciones israelíes en territorio libanés.

La nueva escalada pone de manifiesto la fragilidad del acuerdo alcanzado en Washington. El pacto establece el cese de los ataques de Hizbulá y la retirada de sus combatientes de determinadas zonas del sur del Líbano, mientras el Ejército libanés asumiría el control de áreas consideradas estratégicas. Además, ambas partes acordaron continuar las conversaciones en una nueva ronda de negociaciones prevista para el próximo 22 de junio.

Sin embargo, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, ha rechazado públicamente varios aspectos del acuerdo y ha advertido de que la organización no abandonará la resistencia mientras Israel mantenga su presencia militar y continúe sus ataques. Esta postura complica los esfuerzos del Gobierno libanés y de los mediadores estadounidenses para consolidar una paz duradera.

El presidente libanés confía en la paz

El presidente libanés, Joseph Aoun, expresó su confianza en que todavía sea posible aplicar el alto el fuego en los próximos días, aunque reconoció que persisten importantes obstáculos políticos y militares. Las autoridades de Beirut esperan que las consultas internas permitan avanzar hacia una reducción efectiva de la violencia y evitar una nueva guerra abierta en la frontera sur.

La situación se desarrolla además en un contexto regional especialmente delicado, marcado por las tensiones entre Israel, Irán y los grupos aliados de Teherán en Oriente Medio. Desde marzo, el conflicto en el sur del Líbano ha provocado miles de víctimas, desplazamientos masivos y una grave destrucción de infraestructuras, aumentando la presión internacional para alcanzar una solución negociada.

Pese a los esfuerzos diplomáticos de Washington, los nuevos ataques demuestran que la estabilidad sigue siendo precaria. Cada incidente aumenta el riesgo de una escalada mayor y pone a prueba la viabilidad de un acuerdo que, por ahora, parece incapaz de frenar completamente la violencia entre Israel y Hizbulá.