Estuvo acompañado por la infanta Elena y su nieto Felipe Juan Froilán e incluso el coso sevillano se puso en pie cuando llegó al palco de autoridades
La plaza de la Real Maestranza de Sevilla vivió este Domingo de Resurrección una de sus tardes más simbólicas, marcada por la reaparición de Morante de la Puebla y el regreso del rey emérito Juan Carlos I, que recibió una ovación cerrada del público en su vuelta al coso sevillano.
El exmonarca, que no acudía a este escenario desde hacía aproximadamente una década, hizo acto de presencia acompañado por la infanta Elena de Borbón y su nieto Felipe Juan Froilán de Marichalar. A su llegada, los asistentes lo recibieron entre aplausos y vítores, una reacción que se intensificó cuando ocupó su lugar en el palco de autoridades, donde el público se puso en pie en señal de reconocimiento.
El protagonismo, además, recayó en Morante de la Puebla, que regresaba a los ruedos tras varios meses alejado y lo hizo con una actuación destacada, llegando a cortar dos orejas y consolidando su vuelta con un triunfo rotundo. El cartel lo completaban también Andrés Roca Rey y David de Miranda, que lidiaron toros de la ganadería Garcigrande en una plaza llena.
La jornada coincidía con el inicio de la temporada taurina en Sevilla, uno de los eventos más relevantes del calendario. En uno de los momentos más comentados de la tarde, el torero dedicó una de sus faenas al rey emérito, en un gesto cargado de simbolismo que reforzó el ambiente de homenaje que se vivió en la plaza.
Pocas apariciones
La presencia de Juan Carlos I en Sevilla supone uno de sus regresos puntuales a España desde que fijó su residencia en Abu Dabi en 2020. Se trata de una de sus escasas apariciones públicas en territorio nacional en los últimos años, en un contexto marcado por la discreción institucional.
La corrida registró un lleno absoluto y una gran expectación, tanto por el regreso del torero sevillano como por la presencia del rey emérito. La tarde se desarrolló en un ambiente de alta intensidad emocional, con continuas muestras de apoyo tanto al diestro como al antiguo jefe del Estado. El evento se cerró con un encuentro entre Juan Carlos I y los tres toreros tras la corrida, en el que compartieron impresiones.


