Los políticos se desvinculan de cualquier tipo de implicación en el caso, mientras que el hijo de Luis Bárcenas detalla episodios de acoso
La sesión de este lunes en la Audiencia Nacional se centra en las declaraciones de Soraya Sáenz de Santamaría y Willy Bárcenas, el hijo de Luis, en una jornada considerada decisiva dentro del juicio por la operación Kitchen. El tribunal avanza en la fase testifical con el objetivo de esclarecer el grado de conocimiento que tuvo la cúpula política sobre un supuesto operativo policial destinado a espiar al extesorero del Partido Popular.
Sáenz de Santamaría ha rechazado de forma contundente cualquier implicación en los hechos investigados y ha asegurado no haber tenido constancia de actuaciones irregulares durante su etapa en el Gobierno. En su comparecencia, ha desvinculado tanto a la Vicepresidencia como al Centro Nacional de Inteligencia de la operación, insistiendo en que no recibió información sobre dispositivos paralelos o uso de fondos reservados con fines ilícitos.
Por su parte, Willy Bárcenas ha intervenido como perjudicado y ha ofrecido un relato detallado sobre la presión sufrida por su entorno familiar. Ha descrito seguimientos, vigilancia y episodios de hostigamiento, además del papel del chófer de la familia como supuesto confidente policial. Según su testimonio, estas actuaciones tenían como objetivo acceder a documentación sensible de Luis Bárcenas en pleno impacto del caso Gürtel.
En la misma jornada también ha declarado Javier Arenas, quien ha negado cualquier conocimiento sobre la denominada caja B o sobre maniobras dirigidas a sustraer información comprometedora. Su intervención se produce después de que su nombre apareciera en el procedimiento a raíz de afirmaciones realizadas por el propio Bárcenas durante fases anteriores del proceso.
El juicio analiza una presunta operación desarrollada entre 2013 y 2015 desde el Ministerio del Interior, en la que estarían implicados altos cargos políticos y policiales. Entre los principales acusados figuran el exministro Jorge Fernández Díaz y el comisario José Manuel Villarejo, señalados como piezas clave en el supuesto entramado.
La causa entra así en un momento determinante, tras las comparecencias previas de dirigentes como Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, que también negaron conocer la operación. El tribunal trata ahora de resolver las contradicciones entre testimonios y pruebas documentales para determinar si existió una estructura parapolicial con fines políticos.


