La cárcel de los gemelos empieza como un manicomio

El nuevo reality cuenta con una lunático argentino conocido como Maxi Miller que parece salido de un centro psiquiátrico y aún no les han dado comida

Ayer comenzó el nuevo reality de los famosos gemelos de internet, ‘La cárcel de los gemelos’, un programa que prevé romper todos los registros de audiencias sobre un encierro en una casa. En este caso, se trata de una especie de cárcel con sus celdas y sus barrotes, aunque bien podría confundirse con una manicomio, dado el estado mental de algunos participantes. Un total de diez participantes, divididos en parejas que conforman cada celda.

Con un premio final como telón de fondo de 250.000 euros, los participantes, famosos de mayor o menor enjundia, convivirán durante 21 días. Pueden parecer pocos pero visto el ambiente en el día del estreno, para algunos podría ser una eternidad. Porque en la cárcel han metido a un loco argentino que parece haber salido realmente de una prisión. Maxi Miller se llama el loco que ha puesto patas arriba la casa desde el primer día. No es para menos, dice que tiene varias personalidades. Invocaciones a Satanás, gritos, amenazas de que «apareceré por la noche» o «te voy a hacer la vida imposible«.

Un lunático en toda regla que no tiene pinta de que vaya a permanecer las tres semanas, puesto que a buen seguro que acabará pasando algo entre él y alguno de los otros concursantes de la casa. Entre ellos está el mítico Frank Cuesta, que parece el más cuerdo de todos. Labrador, La Falete, Tiparraco, uno de los pioneros de Youtube, incluso una actriz porno, conforman el grupo. Un reality cuyos números dan vértigo. Ayer, en el estreno, tuvo máximos de 1,4 millones de personas en directo, una cifra lejos de otros programas parecidos como Gran Hermano.

Los gemelos
Maxi Miller

Una manera diferente de crear contenido, de crear un formato de auténtica telebasura, pero sin engañar a nadie. Esto es telebasura pura y dura, pero no maquillada para parecer otra cosa. La gente ya sabe lo que se va a encontrar cuando pincha en su canal de youtube: locuras para pasar el rato, un mundo aparte, donde los concursantes se insultan, se mojan, se amenazan y al día siguiente están comiendo juntos como si nada hubiera ocurrido. Un formato desenfadado y trasnochado, una burbuja de personas que ayer, por ejemplo, en el primer día, no les dieron cena, con la posibilidad de que con la tripa vacía todo se enturbie más.