La Cuarta Guerra Mundial será con piedras y palos

La humanidad no es consciente ni está especialmente preocupada de lo que podría suponer una bomba atómica con la tecnología moderna

Cada vez que oigo hablar de amenazas nucleares en este conflicto de Irán e Israel, recuerdo la frase que pronunció Albert Einstein de que no tenía duda de que «la Cuarta Guerra Mundial será con piedras y palos«. Sabía cómo sería la tercera. Su teoría de la relatividad especial, formulada en 1905, introdujo la ecuación E=mc², que describe la equivalencia entre la masa y la energía. Este principio sentó las bases teóricas para comprender la enorme energía contenida en el núcleo atómico y ahora las armas nucleares pueden borrar demasiado de un plumazo.

Esta ecuación fue crucial para la posterior creación de la bomba atómica, así que algo de responsabilidad tiene. Si bien estaba obsesionado con crear algún tipo de órgano que pudiera controlar los avances de la energía atómica, con el fin de que la humanidad no fuera eliminada con una creación humana, como se expone constantemente en su libro ‘El mundo como yo lo veo’, con un fin pacifista. Y esto fue clave en el desarrollo del proyecto Manhattan, que se transformó en la detonación de las primeras bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki que, según los aliados, estaban muy justificadas. ¿Justificarán de la misma manera ahora el lanzamiento de misiles nucleares? Todo depende de quién cuente la historia y suelen ser los vencedores.

Lo que observo es que de la misma manera que el mundo en aquel momento observaba con cierta distancia lo que ocurría en el terreno bélico, ahora pasa parecido. Parece como si el conflicto estuviera fuera de la órbita terrestre, que ni nos va ni nos viene. Ahora, me viene a la cabeza cuando se le acusaba al Papa Pío XII de mirar a otro lado en la Segunda Guerra Mundial, pero, ¿realmente era tan consciente o fue la historia la que habló después? ¿no estamos repitiendo lo mismo? Da la sensación de que el mundo no está especialmente consternado y asustado. Aquello de «ojos que no ven, corazón que no siente». ¿O quizás puede ser que solo la historia y el paso del tiempo evalúa realmente la magnitud de los hechos históricos? En la calle no se habla de Irán más que de los altos precios.

Las explosiones nucleares demostraron el poder destructivo que Einstein había anticipado y ahora con la tecnología actual, el daño ‘podría’ ser mayor. Cada bomba libera energía equivalente a decenas de miles de toneladas de TNT, provocando una destrucción inmediata masiva, radiación residual y efectos climáticos que pueden afectar el planeta durante años. La devastación física, social y ambiental de estos ataques confirmó la predicción implícita en su advertencia sobre la guerra moderna. Su advertencia sobre la guerra con piedras y palos no era literal, sino un llamado a la conciencia sobre la capacidad de la humanidad para destruirse a sí misma con tecnología avanzada.

El daño ambiental de la energía nuclear no se limita a las explosiones iniciales. La radiación puede contaminar suelos, aguas y la atmósfera, generando mutaciones genéticas y enfermedades durante generaciones. A escala global, un conflicto nuclear amplio podría alterar el clima, producir “invierno nuclear” y comprometer la supervivencia de muchas especies, incluida la humana. Hoy, su advertencia mantiene plena vigencia. Las tensiones geopolíticas y el arsenal nuclear existente recuerdan que una guerra global, aunque altamente improbable, podría tener consecuencias tan catastróficas que la civilización retrocedería a un estado primitivo, tal como Einstein imaginó.