El jugador, que eligió jugar con la selección española por intereses deportivos no por sentimiento, reconoce que él es musulmán
Lamine Yamal se pronunció tras el partido amistoso entre España y Egipto, celebrado en el RCDE Stadium, calificando los cánticos escuchados en la grada como “una falta de respeto intolerable”. El joven extremo del FC Barcelona, que se identifica como musulmán, explicó que aunque los cánticos estaban dirigidos al equipo rival, como persona de fe musulmana lo percibió como algo ofensivo y destacó que usar la religión como burla “deja a quienes lo hacen como ignorantes y racistas”.
A Lamine Yamal se le puede perdonar su ignorancia por la edad, pero habría que recordarle que el público español del que él defiende su camiseta tiene la misma libertad para defender o criticar lo que crea conveniente, de la misma manera que él tuvo la libertad para elegir jugar con España, a sabiendas de que era mucho más conveniente deportivamente que defender a Marruecos, cuando ya ha reconocido que sus sentimientos son hacia el país africano en el que nació. Y si no le parece bien, puede retroceder el camino andado.
Durante el encuentro, una parte de la afición española entonó gritos como “musulmán el que no bote es” y pitó el himno del equipo egipcio, país de mayoría musulmana, actos que fueron considerados islamófobos y xenófobos. La polémica provocó la intervención de las autoridades, que anunciaron una investigación por posible delito de odio y conductas discriminatorias en el estadio. El jugador, en una publicación posterior, reafirmó su condición de musulmán.
Lamine Yamal subrayó en sus redes sociales que no toda la afición comparte ese comportamiento y agradeció a quienes acudieron al estadio con respeto, enfatizando que el fútbol debe ser un espacio para animar y disfrutar, no para discriminar. Representantes de la selección española y del cuerpo técnico condenaron los cánticos y afirmaron que no representan los valores del fútbol ni de la federación


