Para sorpresa de nadie, el presidente dictaminaba qué se podía y qué no se podía hacer en el Grupo Prisa como se refleja en los papeles de Leire
Que el periodismo está manchado hasta sus cimientos era algo que hemos venido repitiendo en este medio desde sus inicios. Solo por detrás de la política, el periodismo es un instrumento que compra el poder para trasladar sus respectivos mensajes. La derecha tiene unos medio y la izquierda otros. Nosotros podemos orgullosamente decir que no estamos subvencionados por nadie, por lo que somos libres. La publicidad institucional es un camuflaje barato a la vista de todos para normalizar este hecho. Hemos podido leer en los ‘papeles’ de Leire que «la línea editorial la marca P.S. y la estrategia Joseph».
No hemos localizado quién es este tal Joseph, del que se dice que «desembarcó En Prisa y llegó a un acuerdo con Pedro Sánchez». No sabemos si se trata de un nombre en clave para no dar pistas, aunque a su ve el P.S. es bastante explícito. Más adelante, comenta que «la idea es que Telefónica compre Prisa y que la presidencia la asuma Contreras«. Se refiere a José Miguel Contreras, que es un periodista, productor audiovisual y directivo del sector mediático español, vinculado los últimos años al Grupo Prisa. «Desde la entrada de Contreras, las cosas han cambiado. Tiene una gran protagonismo junto a Óscar López«, reseña.

Óscar López Águeda es un político del PSOE y actualmente una de las figuras más relevantes del Gobierno de Pedro Sánchez, un perfil muy cercano al presidente. De este modo, nos encontramos con un claro contubernio socialperiodístico. Recordamos que el Grupo Prisa es propietario de El País, Cadena Ser, Los 40 principales o la editorial Santillana, entre otros. No es de extrañar que a través de esta editorial hayan mentido veneno ideológico a los más pequeños, con el ya caduco wokismo. Para ellos, vale todo.
Tampoco hace falta esta información para saber que el grupo Prisa es un eterno férreo defensor de Sánchez pase lo que pase, con auténticos palmeros defensores de cualquier delirio del ‘número uno’, mercenarios delante de un micrófono, de la misma manera que la Televisión Pública se ha convertido en un panfleto ideológico sin la menor credibilidad. Esperemos que después de esto, no vuelvan a trabajar delante de un micrófono personajes como Ángels Barceló, ya fuera de la cadena, Aimar Bretos, Carles Francino o Manu Carreño o el siempre socialista Buenafuente.
Mención aparte merece Héctor de Miguel, alias ‘Quequé, que el pobre se fue solo, tras protagonizar un ridículo episodio, ya que no se le ocurrió otra cosa que ponerse a hacer bromas con el accidente de Adamuz que se llevó la vida de 46 españoles. No fue el qué, sino el quién.


