Claudio Doreste Torrent |
Abogado, Máster en Derecho Marítimo Internacional y Graduando en Geografía e Historia (UNIR)
Parece que la historia está condenada a repetirse. La salvaje invasión de Ceuta acaecida el 30 de julio no puede considerarse un simple episodio migratoria aislado. Que Marruecos está detrás de la operación es algo que han manifestado, no solo la gran mayoría de analistas especializados, sino esta misma semana todos los grupos parlamentarios del Congreso, sin excepción; por ejemplo, en X podemos leer al diputado Nahuel González de IU: “Faltaré el respeto a Marruecos las veces que haga falta: monarquía absolutista y criminal. Hasta las narices de la complacencia del PSOE con el régimen alauita amigo de Israel.” Solo el genuflexo grupo socialista defiende a la monarquía alauita.
No es la primera vez que Rabat utiliza la presión demográfica como instrumento de política exterior. Ya lo hizo en mayo de 2021, tras la hospitalización en España del dirigente del Frente Polisario Brahim Gali.
Esta forma de actuar tiene antecedentes históricos. Primero comenzó Allal el Fassi, fundador del Istiqlal, con su idea del Gran Marruecos, donde incluyó el Sáhara, Ceuta, Melilla y hasta Canarias, en 1961. Tras esto vino la Marcha Verde. Aunque el Tribunal Internacional de Justicia declarara poco antes que no existían vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental, España, debilitada por la agonía de Franco, cedió.
«Marruecos avanza cuando percibe debilidad»
La conclusión es incómoda, pero sencilla: Marruecos avanza cuando percibe debilidad. La ocupación del islote de Perejil en 2002 ofrece el ejemplo contrario, puesto que ante la contundente reacción hispana, Rabat retrocedió. La firmeza no provocó una guerra; impidió que se consolidara el hecho consumado.
¿Qué tiene esto que ver con Canarias? Conviene precisar que Marruecos nunca ha formulado una reivindicación oficial de soberanía sobre las Islas, aunque sí de manera extraoficial. De hecho, en el Cierre Digital podemos leer: “Fuentes cercanas al CNI alertan del posible interés de Marruecos sobre las Islas Canarias tras la avalancha de inmigrantes en Ceuta”.
La pretensión alauita de proyectar ilegalmente desde las costas del Sáhara espacios marinos sobre los que no posee soberanía reconocida para apoderarse, entre otras cosas, del Monte Tropic, que se encuentra en aguas canario-saharianas causa indignación y estupor en el Archipiélago Canario.
A ello se añade la creación en Tan-Tan del centro militar AMTEC, acordada por AFRICOM y las Fuerzas Armadas Reales marroquíes el 13 de julio de 2026. Pocas semanas después se probó allí un misil de crucero de largo alcance. Esto no demuestra la existencia de un plan contra Canarias; pero fingir que la transformación estratégica de nuestro entorno no nos concierne sería irresponsable. Canarias debe exigir al Estado planes de contingencia, presencia militar y la defensa firme de nuestros intereses marítimos.


