El Contrapeso ha reunido a dos personas ligadas a la política en el País Vasco de dos generaciones totalmente distintas para realizar una interpretación sobre las cartas amenazantes que han llegado a varios hogares españoles, en algunos casos acompañados por una bala y con frases amenazantes, firmadas por la banda terrorista ETA. Ambos han estado en el objetivo de los terroristas. Uno de ellos, Ernesto Ladrón de Guevara, sufrió durante muchos años las amenazas de ETA e incluso vio morir a excompañeros suyos como Fernando Buesa. El otro, Jonathan Romero, ejerce como portavoz en las Juntas Generales de VOX en Vitoria. Pero es que en su día, cuando los años de plomo seguían vigentes, ejerció como escolta político, de modo que también vivió el miedo de aquellos horrorosos años.
Si bien ambos se sorprenden de que en pleno verano de 2026 haya personas que, en representación del grupo terrorista, manden cartas amenazantes a hogares de personas que en su día serían objetivos, por otro lado tampoco se ven tan sorprendidos porque creen que el de la banda armada no solo es un capítulo del pasado. Romero, que siempre recalcó que «ETA no ha muerto», se reafirma en sus palabras tras los hechos recientes. «Es lo que venimos denunciando en soledad desde hace años: que el terrorismo y su entramado de coacción nunca desaparecieron, simplemente cambiaron los capuchas por las moquetas de las instituciones».
Por su parte, Ladrón de Guevara asegura que «ETA no ha muerto porque las fuerzas del mal están más vivas que nunca. Y ETA estará allí donde el demonio mueva los hilos para la descomposición de España«. Ambos tienen claro que en el objetivo de aniquilar España es muy grande, de modo que no se puede descartar nada. «Estamos en momentos difíciles tanto en el ámbito internacional como en el propiamente español, con fuerzas y vectores desequilibrantes. Momentos complicados que recuerdan en lo geopolítico y en lo propio del marco nacional (español obviamente) a los últimos coletazos de la II República, con una izquierda revolucionaria, antidemocrática y golpista, que renuncia a la obediencia al marco constitucional». En esta situación, a su juicio, «nadie se puede extrañar de que surjan elementos incontrolados y desequilibrantes. La respuesta no puede ser simple porque el contexto es complejo», añade.
El portavoz de Vox en, por su parte, se reafirma que en que «nos decían que «ETA había desaparecido», que era «cosa del pasado» y que «había que pasar página. Pero nosotros siempre dijimos la verdad: ETA no se disolvió, ETA mutó. El proyecto político de la banda terrorista —el separatismo, la quiebra de España y el chantaje al Estado— está más vivo y con más poder que nunca». De este modo, sigue sosteniendo que «el terrorismo y su entramado de coacción nunca desaparecieron, simplemente cambiaron los capuchas por las moquetas de las instituciones. Que un ciudadano o un representante político vuelva a recibir amenazas en su propio domicilio en pleno 2026 demuestra que los herederos de la violencia se sienten impunes».

Aun así, para el de Vox no se trata de «un hecho aislado, sino ante la consecuencia directa de no haber ilegalizado a sus brazos políticos cuando tuvimos la oportunidad«. «Pero lo que esto supone para la sociedad vasca y española es retroceder a la casilla de salida de la cobardía institucional. Para acabar señaló que «a Vox no lo van a amedrentar ni con cartas, ni con piedras, ni con pactos de despacho» y que este nueva información «supone el fracaso absoluto de un sistema institucional que prefiere proteger los votos del separatismo antes que garantizar la libertad y la seguridad física de los vascos que defienden España».
Mientras, Ernesto, a sus 75 años y con el poso que da la experiencia, recalca que tanto España como la hispanidad enfrentan su particular guerra mundial. «En estos momentos hay demasiados interesados en que España desaparezca del mapa para controlar geopolíticamente Europa y el Mediterráneo. ETA no es otra cosa que un artefacto para desestabilizar a España y dinamitarla, sirviendo a potencias extrajeras que conspiran contra Europa y España«. (Recordemos que por el legado histórico Europa no se puede entender sin España). «Estamos en una guerra mundial de facto, y hay muchos intereses en desequilibrar y hundir el barco de la hispanidad. Llevamos en este proceso doscientos años».


