Bajo el lema ‘No Kings’, en el que participan también figuras públicas, más de 3.300 protestas mostraron su descontento con la deriva del gobierno
Alrededor de ocho millones de personas participaron este fin de semana en las marchas contra el presidente Donald Trump bajo el lema “No Kings”, en una de las mayores movilizaciones políticas recientes en Estados Unidos. Según los organizadores, se celebraron más de 3.300 protestas repartidas por los 50 estados, con una asistencia masiva tanto en grandes ciudades como en localidades más pequeñas.
Las concentraciones, convocadas por una amplia coalición de organizaciones sociales, sindicatos y grupos progresistas, tenían como objetivo denunciar lo que consideran una deriva autoritaria del Gobierno. Los manifestantes también criticaron políticas clave como la inmigración, el aumento del coste de vida y la implicación militar del país en conflictos internacionales.
El movimiento “No Kings” —“Sin reyes”— hace referencia simbólica al rechazo a cualquier forma de liderazgo considerado excesivamente concentrado o autoritario. Las protestas se han convertido en una expresión creciente del descontento social en el país, sumando cada vez más participantes en cada convocatoria, incluso republicanos que anteriormente apoyaban su administración.

Las movilizaciones fueron mayoritariamente pacíficas, aunque en algunas ciudades se registraron incidentes aislados y enfrentamientos con contramanifestantes, lo cuál suele ser bastante habitual en suelo americano. Aun así, la jornada transcurrió sin alteraciones graves en la mayoría de los casos, según las autoridades locales.
En paralelo, figuras políticas y públicas participaron en algunos de los actos, reforzando la visibilidad del movimiento. Desde el entorno del Gobierno, sin embargo, se ha restado importancia a las protestas, calificándolas como acciones partidistas sin impacto real en la agenda política.
La Casa Blanca no le da importancia
En un comunicado, replicado por medios locales, la portavoz de la Casa Blanca Abigail Jackson, calificó las protestas de «sesiones de terapia» para el «trastorno por Trump», un término utilizado por el presidente Donald Trump y el oficialismo para burlarse de la oposición.
«La única gente a la que le interesan (las manifestaciones) son a los reporteros a los que les pagan para cubrirlas», agregó la portavoz, unas declaraciones sorprendentes teniendo en cuenta que millones de americanos salieron a las calles en los 50 estados.


