El CEO de Black Rock admite que la era woke «fue un experimento fallido»

En una entrevista, no duda a la hora de señalar que las élites experimentan con los humanos, bajo el pretexto de un supuesto altruismo al mundo

El CEO del gigante financiero BlackRock, Larry Fink, afirmó recientemente que la denominada “era woke” ha sido un “experimento fallido” en las sociedades occidentales. Durante sus declaraciones, Fink destacó que muchas iniciativas impulsadas en empresas y corporaciones, con especial raíz en Estados Unidos, para promover la diversidad y la inclusión no han alcanzado los resultados esperados y han generado tensiones en el ámbito laboral y social.

De este modo, reconoce lo que ya es sabido, que unos pocos millonarios manejan los hilos del mundo, hacen y deshacen, experimentan con los seres humanos como si fueran cobayas, mientras el mundo lo normaliza y permite. Fink, cuyo liderazgo en BlackRock incluye decisiones sobre inversiones y políticas corporativas globales, señaló que algunos programas de cuotas de género y raciales, así como políticas vinculadas a la diversidad sexual, han tenido un «impacto limitado» en términos de productividad y cohesión interna.

Sin embargo, reconoció que estas iniciativas surgieron con la intención de mejorar la representación y la igualdad en el mundo corporativo, un supuesto altruismo que ya no se cree nadie, pero que en su día mucha gente cayó en ello. El directivo subrayó que, aunque los objetivos eran loables, la implementación de estas políticas ha demostrado ser más compleja de lo previsto. “Se trataba de un experimento social a gran escala dentro de nuestras empresas, y los resultados muestran que hay que replantearse ciertas estrategias”, dijo en su intervención.

El caso de Jaguar

Analistas financieros y expertos en gestión empresarial consideran que las declaraciones de Fink podrían marcar un giro en la forma en que las grandes corporaciones abordan sus políticas de diversidad e inclusión en los próximos años. Aún así, muchos apuntan que el debate sobre la “era woke” sigue siendo polémico, y su impacto real en la economía y la cultura corporativa todavía está por evaluarse.

Hay que recordar que económicamente el impacto en ocasiones ha sido pésimo. Por ejemplo, una empresa de coches con talante conservador como es Jaguar, abrazó el wokismo, que por otro lado no tiene nada que ver con la política e historia que representa un coche caro y lujoso, y ahí comenzó su ruina, ya no hubo marcha atrás, Sus ventas cayeron en picado y el responsable de la campaña fue despedido.