Las fuerzas de seguridad han desarticulado un narcotúnel que conectaba la ciudad autónoma de Ceuta con Marruecos, utilizado presuntamente para el tráfico masivo de hachís. La infraestructura clandestina fue localizada en el marco de una operación contra redes internacionales de narcotráfico activas en la frontera sur de Europa.
El pasadizo subterráneo, de unos 40 metros, presenta una elevada complejidad técnica, con una estructura excavada en roca y reforzada para garantizar su estabilidad. Según fuentes de la investigación, el túnel contaba con una altura aproximada de 1,20 metros y una anchura cercana a los 80 centímetros, lo que permitía el tránsito de mercancías de forma continua.
Las pesquisas apuntan a que la galería disponía de sistemas de ventilación, drenaje y raíles para vagonetas, lo que facilitaba el transporte de grandes cantidades de droga sin necesidad de utilizar rutas visibles en superficie. Este diseño permitía a la organización reducir riesgos y eludir los controles policiales en la zona fronteriza.
Se trata de una galería relativamente corta en distancia, pero estratégicamente clave, ya que conectaba de forma directa una nave del polígono del Tarajal, en Ceuta, con la zona fronteriza próxima a Marruecos. Su valor no residía en la longitud, sino en su ubicación. La entrada estaba camuflada mediante estructuras que dificultaban su detección, lo que evidencia el alto grado de planificación de la red criminal.
Los investigadores estiman que por esta infraestructura podían introducirse importantes cantidades de hachís de forma regular, consolidando una ruta subterránea estable entre ambos territorios. La operación se ha saldado con varias detenciones y la incautación de droga, dinero en efectivo y material vinculado al transporte.



