Opinión: ‘Comienza un nuevo tiempo’ (2ª parte). Por Fernando Cuesta

1ª parte

…Por tanto, se debe ser muy cautos y estar atentos a las reacciones de los seguidores y herederos de Nicolás Maduro. Desde siempre, los regímenes totalitarios han pagado cara su rendición y por tanto se deben tomar todas las medidas para evitar un baño de sangre. Pero en este caso, el carácter pacífico que siempre ha hecho gala el pueblo de Venezuela juega a favor de la recuperación de la estabilidad y es una garantía de que la violencia no ocupe las calles. Se podría decir que se está ‘cortando la cinta’ de un nuevo ciclo de la historia de Venezuela, gracias a que el presidente de los EEUU, Donald Trump, tan cuestionado, tan criticado por sus excentricidades, pero que ha sabido leer los deseos de la mayor parte de los venezolanos y los ha hecho realidad, sacudiéndose al sátrapa que los tenía debajo de su bota.
La decisión de los EEUU de poner fin a la dictadura en Venezuela no parece que le ha gustado al gobierno de España.

El gobierno de nuestro país, con Pedro Sánchez a la cabeza, se ha desmarcado de sus socios de la UE en la condena al régimen de Maduro y no ha rechazado la intervención de los EEUU en Venezuela con la detención del sátrapa Maduro, que dirigía con mano dura y ‘pistola en mano’ el país. Sánchez hacía un llamamiento a la desescalada militar y a un diálogo entre las partes. Además de no reconocer la intervención de los EEUU en Venezuela. Pero no es de extrañar que se coloque al lado de la dictadura llevada a cabo durante medio siglo por Chávez y en la actualidad por Nicolás Maduro. Sánchez tiene a su lado a un personaje muy peligroso para la democracia y que actúa como enviado especial a Latinoamérica. Estamos hablando del expresidente Zapatero. Un personaje que desde en 2004 llegó al poder ya apuntaba maneras. Es un individuo siniestro que ha actuado de enviado especial del régimen de Maduro para blanquear la dictadura. De hecho, avaló las irregularidades de las elecciones en Venezuela. Unas fraudulentas elecciones en las que ganó de manera aplastante el opositor a Maduro, Edmundo González.

Sin olvidar que Zapatero tiene intereses en Venezuela gracias a su adhesión al gobierno de Maduro. Su patrimonio ha crecido de manera importante sin que se conozca una fuente de ingresos suficiente para su justificación. Todo lo que rodea a Zapatero se encuentra bajo la lupa de la administración americana debido a la colaboración del preso Hugo ‘el pollo’ Carvajal con la justicia estadounidense para evitar una condena mayor. Es muy posible que esa colaboración contenga capítulos tan comprometidos para Zapatero que la petición de la justicia de EEUU se encuentre cerca de requerir, al expresidente español, su presencia en los juzgados americanos. Por tanto, se entiende esa actitud de Sánchez con respecto a la intervención americana en Venezuela. Su ‘asesor’ internacional Zapatero se encuentra en una difícil situación tras la caída de Maduro y pronunciarse abiertamente en favor de la intervención de los EEUU, en Venezuela, podría ser interpretada por el expresidente como una traición. Un hecho que rompería su relación y con unas consecuencias imprevisibles para Sánchez y su entorno, de modo que no está dispuesto a correr ningún riesgo. Zapatero, presuntamente, conoce algunos capítulos muy comprometidos para el presidente del gobierno y, por tanto, como hemos visto, no está preparado para que se aireen.

Pero el presidente del gobierno ha aprovechado este capítulo de gran trascendencia internacional para dirigirse a los afiliados del PSOE mediante una carta. Carta que en su mayor parte sirve para inyectar ánimo a sus seguidores. La intervención de los EEUU en Venezuela es el mejor momento para colocarse como el abanderado de la justicia denunciando la violación del derecho internacional en Venezuela y condenando con rotundidad la intervención de los EEUU. Lo que significa que lo que ha manifestado con anterioridad con respecto a la actuación de los EEUU solo se puede interpretar como un postureo o simplemente una mentira más al ya extenso currículo sobre los bulos de lo que se ha hecho acreedor.
No solo el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha defraudado al pueblo de Venezuela, con su postura hacia el sátrapa de Maduro. Sánchez no está solo. También en nuestro país existen personajes indeseables que elevan el listón de la indignidad, insultando a los venezolanos.

Belarra, Monedero…

Me refiero a representantes y dirigentes de la formación política de extrema izquierda de PODEMOS. Su portavoz en el Congreso de los Diputados, Ione Belarra reconoció la victoria de Maduro en unas elecciones fraudulentas. No conforme con ello, escupe a los millones de venezolanos que han sufrido incluso muertes de la mano del régimen criminal chavista. Sin olvidar que su postura, que representa a PODEMOS, ‘agrede’ con sus declaraciones a una veintena de españoles, encerrados en las cárceles venezolanas por defender la libertad. Prefiere colocarse al lado de un personaje que tiene las manos manchadas de sangre antes que celebrar, con el pueblo venezolano, la derrota de un régimen asesino.
Belarra ha expresado su rechazo a la intervención de los EEUU dejando ‘perlas’ miserables que pueden ser constitutivas de delito. Ha señalado que “Trump es el más importante terrorista que existe en el mundo” o que “EEUU y Trump son la mayor amenaza para el mundo”.

No conforme con los insultos desafiantes y con una buena dosis de carga delincuencial para poder ser imputada o investigada por delito de odio, insta a la ciudadanía española a salir a la calle. Apela a los ciudadanos a ocupar las calles, de manera masiva, para “exigir a la Comisión Europea y al gobierno de España que aíslen internacionalmente a EEUU y a su presidente”. Por otra parte, a Belarra y PODEMOS no se les conoce ninguna declaración de condena del régimen criminal de Maduro y su antecesor Hugo Chávez. Porque razones para condenar el régimen siempre las ha habido, desde hace un cuarto de siglo.
Se llevan contabilizados en estos últimos 25 años 70.000 asesinatos, de los que 15.000 se cometieron entre los años 2014 y 2020. Además de 5500 casos de torturas. Lo cual nos da una idea de la miseria moral de Ione Belarra y PODEMOS. Se muestran contrarios y condenan la liberación de un pueblo como el venezolano de un régimen que estableció el crimen como base de su perdurabilidad.

Sin olvidar al que formó parte de la formación comunista de extrema izquierda, Juan Carlos Monedero. Mientras Maduro aplastaba a los venezolanos robándoles el petróleo, Monedero, sin ningún escrúpulo, recibía una parte de los recursos que el dictador robaba, con nocturnidad y alevosía al pueblo de Venezuela. En la otra cara de la moneda está el PP y VOX. Ambas formaciones compartieron las calles con los venezolanos que celebraban el final de la era del chavismo. Además, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su cuenta de redes sociales, ha celebrado que los venezolanos puedan empezar a tener esperanza en el futuro que poco a poco les iba robando Maduro. También, como buen gallego, señaló que la prudencia es compatible con la determinación que Venezuela recupere su futuro. También desde el PP consideran que la postura del gobierno genera no pocas enemistades entre las democracias occidentales. Consideran que su postura frente al ya ex dictador Maduro ha servido para que muchos de nuestros socios y aliados se distancien de España. Lo que llevaría al PP, si llega al gobierno, a tener que establecer muchas relaciones ya rotas por la postura tomada por Sánchez.

La nueva historia de Venezuela no ha hecho nada más que empezar. Queda mucho por hacer y sobre todo queda tiempo para curar heridas. Porque el régimen chavista no solo ha dejado miles de cadáveres a su paso. También ha abierto una brecha en la relación de los ciudadanos. El régimen también ha contaminado la convivencia. Porque todo totalitarismo infecta a la sociedad del virus de la desconfianza. Una enfermedad que lastra la mejora de la calidad de vida. Pero los venezolanos saben mucho de retos superados y este nuevo que se les ha presentado, no cabe duda que lo superarán. Una superación que será el ejemplo para el resto de países como en su día fue la Transición española de 1978.