Los encierros de San Fermines se cerraron este año con la carrera más peligrosa, caótica y con más heridos hasta la fecha, una docena, con tres corneados, dos de ellos se pueden apreciar claramente en las imágenes. Los toros de Jandilla quisieron poner un epílogo de notoriedad a las fiestas de Navarra. Salieron desatados ya de los Corrales y su velocidad y desenfreno se palpó desde la Cuesta de Mercaderes.
Sin embargo, al acabar la Plaza del Ayuntamiento todo se empezó a descontrolar. Uno de los toros que dominaba la manada se fijó en un corredor que se orillaba hacia la derecha. Una vez que se pudo apartar de la trayectoria del toro, el novillo embistió a los que estaban en la parte exterior de la curva del Ayuntamiento, impactando contra varias personas y produciéndose la primera cornada de la mañana y una de las más graves de este año. Sí que es cierto que la cantidad de gente en el recorrido era algo menor que otros días, pero aun así, los toros pusieron mucho énfasis.
En Estafeta continuaron los problemas. Primero porque uno de los cabestros se inclinó hacia la parte izquierda y luego otro de ellos se quedó medio rezagado. La velocidad que alcanzaron en la calle principal sorprendió incluso a algunos mozos que se encontraban las astas de repente, cuando la multitud se apartaba. Volvieron los problemas, como ha sido habitual en esta fiestas, en la zona de Telefónica, donde llegó la segunda cornada, precisamente a un corredor que se vio acorralado de repente.
En ese momento, la uniformidad que habían demostrado los toros de lidia se perdió, formándose dos grupos que entraron a la plaza separados por unos veinte metros, formándose además muchas caídas. Una carrera rápida (2:25) que dejó un balance de doce heridos, diez traslados al hospital y un broche de tensión a unos encierros que han vuelto a colocar a Pamplona en el mapa durante unos días.


