OPINIÓN: El aborto no es la solución a las enfermedades raras. Por Fernando Cuesta

Es muy difícil colocarse en el lugar de las familias con hijos que padecen enfermedades poco habituales y que denominamos coloquialmente como ‘enfermedades raras’. Unas dolencias que prácticamente no tienen cura y que por otra parte son difíciles de detectar. En ocasiones, transcurren años hasta que pueda diagnosticarse la enfermedad.

Es por tanto un gran trauma para los padres que alguno de sus hijos sea diagnostique una enfermedad rara. No quiero ni imaginarme al facultativo comunicar a la familia que su hijo o hija tiene una de esas enfermedades raras. Es un mal trago para quienes tienen la responsabilidad de informar a las familias, pero más aún es el duro golpe que reciben quienes en primera persona han de enfrentarse a las consecuencias que de ello se deriva.

Me gustaría subrayar y desde aquí homenajear a todas esas madres y padres que, sabiendo que la nueva vida que la mujer lleva dentro nacerá con algún tipo de dolencia, síndrome, enfermedad opten por que el nuevo ser continúe su trayectoria para compartir la vida con sus padres. Creo que todas las familias que renuncien al aborto a pesar del diagnostico medico de su bebé, deben ser aplaudidas. Es la mejor prueba de amor de los seres humanos el optar por que el ser humano concebido pueda recibir el amor y el cariño de unos padres que tienen la vida de los seres humanos como prioridad absoluta.

Todo ello viene a raíz de una serie de cambios que el ministerio de la Seguridad Social está llevando a cabo. Las familias con uno o más hijos con enfermedades raras están muy inquietas ya que consideran que los cambios que el ministerio trata de llevar a cabo les perjudicará de una manera importante. Temen que el recorte de las ayudas sea un hecho si se llevan a cabo las reformas.

Es realmente vomitivo que desde el gobierno de la nación se busque encajar en la Constitución como un derecho el aborto, mientras se penalice a personas que han apostado por la vida. Se prima el aborto voluntario, que no es ni más ni menos que un asesinato legalizado, mientras se castiga a quienes han apostado por traer al mundo unos hijos, pese a sus deficiencias.

Es lamentable que vivamos en un país donde muchas otras naciones nos miren con envidia y nos coloquen como ejemplo por los muchos derechos que tienen los ciudadanos y que en el tema más importante, como es el derecho a la vida, se potencie en sentido negativo.

¿Qué pueden hacer familias en las que tanto el padre como la madre han reducido su jornada laboral a la mitad e incluso un de ellos ha tenido que renunciar a su empleo por cuidar de sus hijos a consecuencia de esas enfermedades raras? ¿Qué alternativa propone la administración? Creo que ninguna, salvo una que ninguno de ellos quiere, la eutanasia.

Enfermos de ELA

Los familiares de enfermos de ELA están viviendo, en algunos casos, el drama de que su familiar enfermo opte por el suicidio asistido o eutanasia porque ven que es una carga para su familia ya que el gobierno de este país se niega a unas ayudas que podrían amortiguar el coste que supone un enfermo de este tipo. En cuanto a los pacientes con enfermedades también raras parece que llevan el mismo camino.

La sociedad no debería permitir que en unos tiempos donde se han batido récords de recaudación se escatimen recursos para que las personas puedan vivir con la mejor calidad de vida posible. No quiero hacer de demagogia de la utilización de recursos públicos, pero creo que los impuestos a los que contribuimos todos y que se distribuyen en nuestra sociedad deben ser gestionados bajo las prioridades más elementales como es la vida.

No deberían dedicarse recursos a la igualdad de países donde todos sabemos que esos dineros se emplearán para todo menos para lo que estaban dirigidos, mientras se los birlamos a familias de este país, con verdaderas necesidades,ya que en juego esta no solo la calidad de vida de las personas, sino sobre todo, la vida. No quiero que se malinterprete. No se trata de ‘prioridad nacional’ sino de una justicia que va más allá de una simple consigna política de escaso contenido. Un estado no debería formar pate de la guadaña de la muerte como parece que se encuentra.

Apostar por el aborto no es un acierto, no es apostar por un derecho de la mujer. El aborto voluntario es un atentado contra la vida de un ser tan indefenso que ni siquiera ha nacido. El aborto es un acto de cobardía que en ocasiones deriva en graves consecuencias psicológicas para quienes deciden hacerlo de manera voluntaria.

La mujer es dueña de su cuerpo, nadie lo discute. Como el hombre es dueño del suyo, pero la mujer no es dueña del ser que concibe y que lleva dentro de su cuerpo. No debería arrebatar la vida del ser que lleva en sus entrañas porque no es un derecho. El derecho es el del no nacido a que pueda nacer. Tampoco tienen derecho las familias con hijos que padecen enfermedades raras si se les antoja quitarse la vida porque sería un asesinato.