No exagero diciendo que el Gobierno Vasco nunca dejó de mostrar su indecencia de manera pública. Por la gobernabilidad autonómica vasca han pasado consejeros de todo pelaje. Personajes que no han tenido complejo ninguno en colocarse al lado de quienes cobardemente mataban y arruinaban la vida de numerosos ciudadanos. Nunca, ningún consejero de partidos nacionalistas(PNV, EA), mostró una empatía activa cuando a miembros del PP y del PSE se les amenazaba y asesinaba. Siempre se han colocado al lado de los familiares de presos de ETA para hacerse eco de sus reivindicaciones. A estos consejeros nacionalistas tampoco les vimos impulsando y colocándose en la cabeza de la manifestación, solidarizándose con los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que morían asesinados por ETA.
Pero esa indecencia no ha pasado a la historia. Continúa fresca, desvergonzada y miserable. En este caso la indecencia la ha paseado el consejero de interior, Bingen Zupiria. El guipuzcoano hernaniense demuestra su falta de responsabilidad, pero, sobre todo, evidencia su incapacidad para el desarrollo de su tarea.
Con unos datos escalofriantes sobre el aumento de la inseguridad ciudadana, no ha tenido otra idea que sugerir que en Vascongadas sobran efectivos de la policía y guardia civil. Un señor que con el creciente malestar que hay entre la población, por los numerosos robos y violaciones de los que son víctimas, dice que sobran quienes nos defienden de los delitos.
Al parecer a Zupiria no le gusta todo lo que representa a España. Los cuerpos de seguridad del estado la representan. Solo para este señor y para el nacionalismo es legítimo únicamente el cuerpo policial autonómico, la Ertzaintza. Un cuerpo que merece todo el respeto, pero que, en demasiadas ocasiones, sus mandos políticos nacionalistas han frustrado su cometido.
Ahora, el consejero se ha sentido molesto por las detenciones que han llevado a cabo las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles. Lo han hecho en relación a las agresiones y disturbios que llevaron a cabo indeseables niñatos, los aprendices de la kale borroka durante el Mundial de futbol.
A esta gentuza intolerante y pseudoterrorista no le gusta que por las calles vascas se lleve la bandera española. Además de tratar de impedir que se vieran los partidos que disputaba la selección española. Es lamentable que un consejero, de manera cobarde, trate de defender la censura aduciendo que con la presencia de policías y guardias civiles “se altera el sistema vasco de seguridad”. Algo desconcertante.
¿Y si le pasa a él en Leon?
El ciudadano, con independencia de su ideología o si es hombre o mujer, lo que exige es que pueda pasear por las calles sin miedo. Llevar una bandera española o rumana no debe ser motivo alguno para ser agredido. Zupiria, de manera muy subliminal, censura a quienes pasean públicamente la bandera de España, criticando las actuaciones de policías y guardias civiles. La bandera que representa a todos los españoles, a los vascos también, debe ser respetada y a quienes la alzan por las calles, de igual manera. Porque lo contrario es delito.
Creo que a e este señor consejero no le gustaría pasar por la experiencia de los ciudadanos que fueron increpados e incluso agredidos por llevar la bandera de su país. Al señor Zupiria no le gustaría que por exhibir en público la ikurriña en León, Sevilla o La Coruña verse inmerso en episodios de agresión y que quien lo realice quede impune. No me cabe duda de que lo denunciaría a pesar que las detenciones no las lleven a cabo la Ertzaintza. Porque lo importante es proteger al ciudadano, también a los consejeros autónomos vascos.


