La crisis de la vivienda se encuentra a la cabeza de las preocupaciones de los españoles. Desde que el gobierno socialista llegara al poder hace ocho años ha contribuido a incrementar esa crisis que, si hace ocho años tenía una solución bastante compleja en la actualidad no tiene visos de ser amortiguada. La vivienda ha pasado a ser la máxima inquietud de la sociedad. Ha medrado desde el puesto dieciséis en el que se encontraba hace ocho años según el CIS hasta alcanzar el liderato de una clasificación donde se pone de manifiesto la incompetencia del ejecutivo español.
Es, por tanto, necesario poner orden a la situación para amortiguar la crisis habitacional. Siendo todo ello un problema extendido por toda la sociedad, existe una preocupación más intensa de los españoles que no ha evaluado el CIS y mucho menos el gobierno. Los españoles, mayoritariamente, nos encontramos indignados y alarmados no solo con la crisis de la vivienda. También estamos horrorizados viendo lo que nuestros compatriotas ceutís están sufriendo por la falta de defensa y custodia de las fronteras de nuestro país. Una dejación de responsabilidad que ha servido para que Ceuta fuera invadida y con ello la violación de nuestro territorio.
La invasión de Ceuta está haciendo que la sociedad española se conciencie y se solidarice con unos españoles que han sido agredidos con la invasión de hordas marroquíes mientras las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado contemplaban atónitos la invasión, por orden de los mandos políticos.
Mientras nuestros compatriotas tienen secuestrados numerosos derechos como consecuencia de la invasión, nuestro gobierno trata de sortear su responsabilidad despistándonos con cuestiones muy sensibles como es la crisis de la vivienda. Nos quiere despistar utilizando a una anciana de 87 años desahuciada a través de una sentencia judicial. El ejecutivo está tratando de manipular los sentimientos de la ciudadanía colocando a la anciana como una víctima del sistema. Pero no ha valorado que la sociedad, mayoritariamente, ha madurado lo suficiente para reconocer el engaño.
De ahí que la estrategia de despiste está esfumándose como una pompa de jabón. Se hincha, se agranda, pero en unos segundos explota. La vida de una pompa es equivalente a la duración de una cerilla encendida como sucede con el desahucio de la anciana. Por mucho que el gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, se esfuerce en estirar la manipulación de los sentimientos y así dejar atrás la invasión de Ceuta, sus esfuerzos están cayendo en saco roto.
La invasión como la que los españoles y en mayor medida los ceutís están sufriendo no se borra de la agenda política y social como si fuera esa pompa de jabón que tiene una vida efímera. Los españoles, por muchos esfuerzos que haga el gobierno en dividir a la sociedad, cuando una parte de la sociedad es atacada, la división que se busca realmente no fructifica como les gustaría.
Mayor espíritu patriótico
Los ceutís son españoles y el ataque ha hecho resurgir el espíritu patriótico. Las numerosas manifestaciones que se han llevado a cabo en solidaridad de los ceutís confirma el resurgir patriótico y el aparcar las diferencias entre los españoles. Se ha atacado a los ceutís y los españoles hemos sentido ese ataque como propio y de ahí esa reacción de profunda solidaridad.
Han transcurrido más de dos meses desde la invasión y, la sociedad española, por mucho empeño que se ponga por parte del gobierno de España, por muchas concentraciones que se lleven a cabo en el kilómetro cero de Madrid contra los desahucios, el patriotismo y la solidaridad de este país no decae, no tiene fecha de caducidad. Porque la falta de libertad de los ceutís es también la nuestra.
Los caballas son españoles y, por tanto, si ellos se encuentran atravesando una extraordinaria crisis de seguridad y supervivencia, el resto de españoles nos encontramos con el mismo problema. Los ceutís y el resto de ciudadanos de este país somos hermanos que tienen a España como la casa común. Y si la casa común es invadida tenemos el deber de defenderla y con más motivos si quien debe estar al frente de la defensa, que es el gobierno de España, hace dejación de sus funciones, como está ocurriendo.


