El expresidente J.L.R. Zapatero se encuentra en una situación muy difícil y sobre todo cuando se le perfila un futuro lleno de grandes dificultades. Todo este vaticinio puramente negativo se debe a su manera de gestionar el poder tras dejar atrás su responsabilidad gubernativa. Su trayectoria tras dejar la presidencia del gobierno está siendo analizada y valorada en el ambiente judicial. Sobre todo, desde que se registró su oficina, por parte de la Guardia Civil, y halló un verdadero botín de joyas.
Unas joyas que hasta el día de hoy ha sido incapaz de indicar su procedencia. A pesar de su compromiso público de describir el rigen de las joyas en diez días, pero ya han trascurrido más de un mes desde ese compromiso. Un hecho que está suponiendo un gran problema para su credibilidad. Aunque lo más importante es que la hacienda pública no ha tenido ningún conocimiento de dichas joyas. Lo que se deduce que Zapatero, presuntamente, cometió al menos una irregularidad al no declarar que estaba en posesión de unas joyas que como mínimo están valoradas en 1.300.000 de euros.
Pero no solo el expresidente está en el punto de mira de la justicia en relación a las joyas que se hallaron en su oficina. Su papel como comisionista también se halla cuestionado. Algo que le está llevando a situarse en puertas de un juicio en el que sea la estrella como acusado. No parece que la labor de comisionista haya sido de acuerdo a la legalidad o al menos haya guardado los estándares profesionales habituales. Es decir, el código deontológico de la profesión de comisionista, Zapatero lo ha ignorado y no lo ha aplicado.
La comparecencia o aparición ayer en una entrevista en la televisión pública, RTVE, no ha servido para disipar dudas sobre comportamientos polémicos del expresidente. Su nerviosismo frente a las cámaras y algunas de las respuestas dadas le delataban que estaba muy incómodo. Claramente se veía a Zapatero con mucha impaciencia y deseo que finalizara la entrevista. En ningún momento demostró que tenia una voluntad clara de despejar muchas dudas y desconfianzas sobre asuntos nebulosos que se encuentran en su órbita de actuación y están recogidos, investigados y analizados en el ámbito judicial.

Lo que ha dejado conciso, tras la entrevista, es que va a tener muchos problemas en el ámbito de la justicia. Sobre todo, a raíz de mantener relaciones estrechas con mandatarios de regímenes totalitarios como Venezuela. Sus relaciones con Nicolás Maduro y Delcy Rodriguez van a suponer a Zapatero muchos problemas a nivel judicial. “Dime con quien andas y te diré quién eres”. Un refrán muy español y castizo que encaja a la perfección en el caso que nos ocupa.
Las relaciones mantenidas con dirigentes, cuanto menos corruptos, presuntamente han desembocado en ‘dividendos’ inconfesables y que le pueden acarrear muchas dificultades. Además, es muy posible y todo apunta a que le lleven a condenas de privación de su libertad. Un hecho que sería muy lamentable no solo para Zapatero, sino también sería una gran mancha en la democracia de este país.
Nunca un presidente del gobierno, una vez que saliera de la Moncloa, ha protagonizado episodios tan oscuros sirviéndose de la responsabilidad pública que ha tenido. Recordemos que la sociedad española puso en sus manos el destino de toda la población y ver cómo se aprovechó de esa confianza de los españoles tras dejar el cargo es un verdadero drama.
Democracia contaminada
Es decir, aprovechando el prestigio de haber sido el número dos de este país para hacer negocios que, presuntamente se han hecho de espaldas a la legalidad. Su manera de actuar puede suponer un desprestigio para nuestro país y recuperarlo es una empresa muy difícil. Ahora recuerdo también cuando no se levantó ante el paso de la bandera de los EEUU. Un hecho que significó un desprecio para los norteamericanos y eso añade una dificultad más para que España recupere el prestigio internacional. Por tanto, ahora es una necesidad urgente que todo lo que envuelve a Rodríguez Zapatero y a su familia se aclare lo más rápido posible.
Un país democrático no debe estar sumergido en un paisaje contaminado por la corrupción que distribuye por la sociedad uno de los máximos mandatarios. Una nación como España no debería estar paralizada por episodios que para nada representan a la sociedad, pero que la empaña y la hace que se le vea, más allá de nuestras fronteras, manchada con el virus de la corrupción.

Es urgente, por tanto, que la justicia realice su labor de manera ágil y con la calidad de la que siempre ha demostrado y que el Tribunal Constitucional también haga su trabajo. Lo que nos lleva a exigirle, con Cándido Conde-Pumpido a la cabeza, que se mantenga al margen de la sentencia que pueda dictarse en el caso de Zapatero. Si se vuelve a exceder en su cometido, como la ha hecho en algunos casos, estará ensuciando aún más la democracia de este país y deberá pagarlo.


