El portavoz vuelve a criticar la falta de crítica interna y pluralidad, mientras que insiste, al igual que otros militantes, en la celebración de un congreso interno
El portavoz de Javier Ortega Smith en el Ayuntamiento de Madrid ha cargado nuevamente con dureza contra la dirección de su partido en una entrevista en El Mundo, en la que cuestiona el funcionamiento interno de Vox y la concentración de poder en su cúpula. El dirigente, considerado en su día uno de los hombres de máxima confianza de Santiago Abascal, sostiene que la formación ha derivado hacia un modelo de control interno que contradice sus principios fundacionales. «Es un cortijo», aseguró.
Ortega Smith asegura que ha pasado de la confianza inicial en el proyecto político a una etapa de creciente desencanto, en la que dice haber detectado una “distancia abismal” entre lo que algunos dirigentes defienden públicamente y su comportamiento interno. Afirma que el cambio en su percepción no se produce en un único momento, sino a partir de 2022, cuando empieza a observar dinámicas de exclusión hacia voces críticas dentro del partido.
Uno de los ejes centrales de su discurso es la acusación de falta de democracia interna. Según su versión, las decisiones relevantes se concentran en un reducido grupo dirigente al que atribuye un control casi absoluto de la organización. Ortega Smith describe este núcleo como el verdadero centro de poder del partido y asegura que quienes discrepan son apartados o marginados progresivamente.
El dirigente critica además la pérdida de pluralidad interna y denuncia lo que considera una creciente personalización del liderazgo político. En su relato, Vox habría pasado de una estructura coral a un modelo donde la visibilidad y la toma de decisiones se concentran en pocas figuras, en concreto «cuatro»: Santiago Abascal, Antonio “Nacho” Ariza (empresario vinculado a la órbita del partido), el hijo de éste y Kiko Méndez-Monasterio (asesor político y figura estratégica del entorno de dirección). Este último, «mileurista de los 1.000 euros diarios».
Ortega Smith también sostiene que en el partido se han producido ceses, censuras y bloqueos de iniciativas internas, incluyendo reuniones y debates sobre resultados electorales. Asegura que la crítica interna no es aceptada incluso cuando se plantea desde la lealtad al proyecto político, lo que a su juicio limita la capacidad de autocrítica de la formación.
«Vox es una herramienta válida»
En el plano ideológico, defiende que Vox nació como un proyecto para defender ideas en equipo, pero sostiene que esa esencia se ha debilitado con el tiempo. A su juicio, el partido habría evolucionado hacia una estructura más cerrada, en la que la promoción interna depende de la afinidad con la dirección, y en la que sostiene que Abascal es un líder autoritario, que no permite que se reduzca su poder.
El portavoz municipal insiste en que, pese a sus críticas, sigue considerando que Vox es una “herramienta válida” para la política española, aunque advierte de que actualmente, en su opinión, no tiene opciones reales de alcanzar el Gobierno. Considera que el partido debería replantear su estrategia y su modelo organizativo para recuperar su potencial electoral.
Otro de los puntos más polémicos de la entrevista es su denuncia de posibles irregularidades internas. Ortega Smith habla de falta de transparencia, inmoralidades e incluso abre la puerta a que puedan existir actuaciones que deban ser investigadas judicialmente, aunque no presenta pruebas en este contexto, de modo que no tiene mucho recorrido.
Echar a Sánchez
Eso sí, al igual que algunos exmilitantes, el dirigente reclama la celebración de un congreso interno extraordinario para redefinir la estructura del partido, revisar su estrategia y devolver el protagonismo a la militancia. Defiende que las decisiones clave deben ser debatidas de forma abierta y con participación amplia de afiliados y cargos orgánicos.
En el plano estratégico, plantea además la necesidad de redefinir la relación con el Partido Popular y los pactos autonómicos, apostando por una estrategia más estable frente a lo que considera cambios constantes de posición. En su opinión, el objetivo prioritario debería ser desalojar a Pedro Sánchez del Gobierno mediante acuerdos entre fuerzas de la derecha.


