Pareja sindicalista, ¿y timadores? Por Fernando Cuesta

No cabe duda que en España como en muchos otros países existen personajes con escaso conocimiento de lo que significa tener vergüenza. Podríamos decir, en lenguaje de andar por casa, personajes con una cara muy dura aunque, también cabría la calificación de sinvergüenzas. No trato de faltar al respeto a nadie, pero considero que son calificativos o denominaciones muy ajustadas a la realidad. España es diferente en muchos aspectos al resto de países y dentro de esas particularidades también se hallan personajes que apenas aportan a la sociedad, pero viven con cargo al contribuyente. Individuos que viven al calor de la subvención y que no dudan en presumir de lo que les reporta esa subvención que en el presente año alcanza una cifra récord de 24 millones de euros.

A eso hay que sumar 8 millones solo para UGT en concepto de impartir cursos. Pero es obligado señalar que esos 24 millones en subvenciones se reparten con arreglo al número de votos obtenidos en las elecciones sindicales en las empresas y al número de representantes sindicales obtenidos de cada central. Aunque esos datos no son públicos. Se nos priva de conocer los resultados de las elecciones sindicales ya que es muy curioso que el sindicato USO, que no se encuentra bajo la tutela ideológica de ninguna formación política, solo ha recibido poco más de un millón de euros. Una cantidad muy discutible ya que la diferencia en la cantidad subvencionada no responde al número de afiliados de cada sindicato. Y con un añadido que inclina la balanza hacia el sindicato “independiente” USO. El sindicato se mantiene, a diferencia de UGT y CCOO, gracias a las cuotas de sus afiliados. Un ejemplo que deberían seguir el resto de sindicatos y partidos políticos. Algo que ayudaría a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos ya que desaceleraría la enorme carga fiscal que soportamos los ciudadanos.

Al ciudadano se nos censura el conocer esos datos, lo que nos hace suponer que las subvenciones se distribuyen de una manera que no se ajusta a los resultados obtenidos en las citadas elecciones. Es decir, el ejecutivo, al no hacer público los resultados, actúa como un gobierno que para nada se le puede considerar democrático. Es claro que esa falta de transparencia indica que existe “tongo” en referencia a los líderes de los sindicatos UGT y CCOO, José Álvarez y Unai Sordo. Una pareja muy especial y a la vez muy incompetente. Dos individuos que se les conoce también con el seudónimo de “come gambas”. Un sobrenombre ganado a pulso, con grandes méritos. Hace algunos meses pudimos ver en algunas instantáneas al líder de UGT, Álvarez, junto con otros compañeros cómo se pegaban la ‘vida padre’ en un restaurante en el que se daban un festín de marisco. Un privilegio que muy pocos ciudadanos, trabajadores a día de hoy, se pueden permitir. El haber sido testigos, mediante unas fotos, genera un enfado muy notable. Una gran indignación y una animadversión muy notable.

Un muy mal ejemplo para los trabajadores que dicen defender ya que muchos de esos trabajadores cada vez les cuesta más llegar a fin de mes y otros ni siquiera llegan. Y por descontado a los millones de parados sin grandes esperanzas de encontrar algún empleo. Es decir, mientras los trabajadores no pueden cubrir apenas las necesidades más básicas mensuales, como el hacer frente al recibo de la luz, los líderes sindicalistas, los que presumen de abanderar las reivindicaciones de los trabajadores, guardan esas banderas en un desván para hacer un trabajo muy suculento. Malgastan los recursos públicos en algo que nada tiene que ver con la defensa y las reivindicaciones laborales. Entiendo que el prolongado tiempo para el ocio, junto con la bolsa y los bolsillos llenos, lleve a los líderes sindicales a ocupar el tiempo libre en placeres como las mariscadas y los viajes vacacionales en cruceros de lujo, como el realizado por el líder de UGT, Álvarez.

Escuela de golfos

Es casi hasta compresible ya que la factura la pagan esos trabajadores que dicen, hipócritamente, defender. Estos líderes sindicalistas, tan aficionados al lujo, parece que han salido de la misma escuela de políticos que, de la misma manera, han empleado el dinero público en contratar a mujeres para utilizarlas como objetos sexuales. De ahí que estos representantes sindicales, esta pareja, Álvarez y Sordo, no han expresado su condena por la utilización de fondos públicos para los “vicios” de políticos que formaban parte del gobierno de España. No conformes con todos estos insultos a los trabajadores, este pasado 1 de mayo, día de los que trabajan, han convocado las manifestaciones habituales para la citada fecha. El colmo de esta convocatoria, en la que asisten la pareja líder sindicalista, ha tenido un claro tinte electoralista. Se ha convocado en la ciudad andaluza de Málaga con un claro fin. Participar en la actual campaña electoral para influir en las elecciones autonómicas de Andalucía, que el próximo 13 de mayo se celebrarán, cosa que no parece que lleguen a conseguir.

Los sindicatos citados se han manifestado como una correa de transmisión, como una herramienta más de la izquierda incorporando las consignas que nada tienen que ver con el sindicalismo y sí, con los proyectos de los partidos de izquierda. Consignas como el “no a la guerra” coincidiendo o plagiando el cartel electoral del PSOE. Un hecho que confirman su adhesión inquebrantable a la izquierda.
Además, se ha demostrado que lo llevado a cabo por UGY y CCOO sirve de influencia sobre el voto de los andaluces con el objetivo de evitar un fracaso electoral del PSA que en estas tierras andaluzas está liderado por la exministra de hacienda, M. J. Montero.
Es realmente lamentable que unos sindicatos como UGT y CCOO se hayan convertidos en los lacayos de la izquierda. Es lamentable que en España las citadas centrales sindicales continúen realizado una labor muy deficiente con recursos públicos. Unos recursos que para nada se invierten en la labor que debería llevar a cabo, como he detallado.

Diría, con un margen de error muy pequeño, que se está llevado a cabo una malversación de dinero público. De ahí la escasa capacidad de convocatoria en las manifestaciones por parte de UGT y CCOO. Estarán saturados de subvenciones, pero la labor que les corresponde realizar en un estado de derecho, además de ser uno de los pilares democráticos, no está a la altura que les corresponde. Las tareas asignadas democráticamente las están llevando a cabo de manera muy mejorable, es decir de una manera muy deficiente. Álvarez y Sordo son unos personajes decepcionantes, incluso contaminantes. Son dos individuos que están llevando al sindicalismo a notables cotas de rechazo. Los líderes sindicales, tanto de UGT y CCOO, Álvarez y Sordo, no han llegado a dirigir sus respectivos sindicatos democráticamente. No se han sometido a que las urnas les confirmen su liderato. Es decir, no se han sometido al examen de las urnas, ya que los trabajadores afiliados no hemos sido convocados a elegir quienes lideran las reivindicaciones laborales.

Los trabajadores en cada una de las empresas sí han decidido elegir a sus representantes sindicales sin presiones. De lo cual se deriva que si a los trabajadores de las empresas que votan a sus representantes se les censura el poder elegir a la cúpula de los sindicatos, se trataría de una anomalía democrática. Una anomalía que señala tanto a Álvarez como a Sordo líderes ilegítimos. Líderes impuestos e incluso me atrevería a decir antidemocráticos. Lo cual responde a esa escasa capacidad de convocatoria para concentraciones y manifestaciones. A día de hoy, el sindicalismo se encuentra en una grave crisis de representatividad no solo por su mala gestión también sino principalmente por su vinculación clara y contundente con la izquierda de este país. Un grave error de consecuencias muy negativas para los trabajadores.