La hija de una ministra de Netanyahu afirma que sus padres le introdujeron en rituales pedófilos con drogas desde los dos años

Tremendo testimonio el que acaba de salir a la luz respecto a ciertas prácticas judías que están en boca de todo el mundo tras los horribles casos relacionados con Jeffrey Epstein, que ahora están saliendo a la luz. Shoshana Strock es la hija de la ministra sionista Orit Strock, del gobierno de Netanyahu en Israel. Ha reconocido abiertamente que desde que era poco más que un bebé «mis padres me sometieron a rituales pedófilos, en los que fui dañada con drogas y agresiones sexuales«. Cada vez más testimonios horrendos de este tipo están aflorando y lo cierto que no hay ningún tipo de límites para un religión en la que su libro por excelencia, el Talmud, no condena la pedofilia sino que la normaliza.

Pero esto ya es un paso más. O varios. Porque incluir a tus propios hijos en rituales con sexo y drogas solo pueden llevarlo a cabo auténticos lunáticos satánicos que entregan a sus propios hijos como sacrificio humano para el disfrute de más pedófilos. Ni el diablo en persona podría hacer más daño. La mente no puede ni llegar a entenderlo, pero el satanismo, cada vez más extendido, se basa en rituales de este tipo. Shoshana denuncia que sus padres la traficaron en círculos de pederastia cuando era pequeña e incluso da nombres. Hay que recordar que Netanyahu salía en los archivos de Epstein, al menos hubo intercambios de mails. Un contubernio cerrado, dispuesto a llegar hasta los mayores límites del mal para honrar al diablo.

Asegura que uno de los rabinos del sionismo religioso, Zvi Thau, dirigió los rituales de violación contra niñas de 13 años y fue denunciado varias veces por ello. Además, asegura que ha habido muchas denuncias que acusan a altos cargos de la clase dirigente de Israel, incluyendo rabinos y diputados muy destacados, de liderar y participar en abusos sexuales rituales. El por qué nunca se sabe nada de estas denuncias ni se habla de ello es que los mismos que están implicados controlan muchas veces las leyes, el flujo de información que sale al exterior, amenazan o compran voluntades, etc. Al final era cierto, el dinero lo domina todo.

De este modo, nos volvemos a encontrar con que el caso Epstein no es único ni mucho menos, pero sin embargo, hay un nexo de unión: casi siempre los infractores son judíos, muchos de ellos americanos, los cuáles, al igual que el Islam, no ven mal las relaciones pederastas y están a la orden del día las bodas entre niñas y ancianos. Pero esto ya rebasa todos los límites: son sus propios padres los que les fuerzan a hacerlo. Mientras tanto, nadie moverá un dedo y el mundo seguirá siendo un sitio amable para muchos pedófilos que siguen moviéndose a sus anchas. Porque lo de Epstein no es nuevo, llevan cerca de tres décadas al margen de la ley y de todo tipo de juicios. Ojalá queden destapados más casos como este.