Grupos de encapuchados abertzales la pagan con un periodista de El Español tras la negativa de la Universidad de Pamplona de permitir la manifestación de Vito Quiles en sus instalaciones
Un periodista que cubría la concentración por parte de grupos navarros de ultrazquierda, que buscaban mostrar su repulsa a la manifestación convocada por Vito Quiles, fue ayer agredido por contramanifestantes. Quiles finalmente no asistió al acto debido a que la Universidad de Navarra no permitió ninguna manifestación en su recinto e incluso suspendió todas las clases y actividades del día. Sin embargo, se produjo la clásica contramanifestación de grupos de extrema izquierda, que acabaron golpeando a un periodista, José Ismael Martínez, de El Español, en un acto vil y cobarde que vuelve a demostrar que los llamados antifascistas hacen gala del auténtico fascismo, impidiendo incluso a una persona que estaba cubriendo el acto, hacer su trabajo. A pesar de que Quiles estuvo en la ciudad pero no acudió a la concentración, centenares de jóvenes fueron a mostrar su repulsa a la presencia del periodista, tomando represalias contra una persona inocente.
Es curioso que estos grupos siguen reuniéndose y mostrando su descontento con situaciones que no varían prácticamente en nada el día a día de la población. Precisamente en Pamplona hace una semana cuatro hombres magrebís fueron detenidos por la violación en manada de una chica universitaria a la que le quitaron el móvil y le dejaron bajo un árbol. Para casos de este tipo, curiosamente, nunca parece haber motivos para acudir en masa a manifestarse. Los desahogos suelen ir encaminados a frenar el fascismo. O si la manada es de origen español.
En el momento de la agresión, el periodista se encontraba en los exteriores del edificio que alberga las facultades de Derecho y Ciencias Económicas de la UNAV. En concreto, estaba grabando con su teléfono móvil a un numeroso grupo de encapuchados que se desplazaba a través del campus. Cuando algunos de los radicales se percataron de la presencia del reportero, le increparon y le gritaron «¡deja de grabar, hijo de puta!». Luego le arrojaron varios objetos, irreconocibles en la distancia, para posteriormente acercarse rápidamente a él, acorralarle y darle una paliza.
Patada por la espalda
Todo ello, pese a que Martínez se identificó como periodista y llevaba su acreditación profesional perfectamente visible colgada del cuello. Según describió, poco antes de las 18:00, cuando trataba de escapar del grupo que iba hacia él, uno de sus integrantes le dio una fuerte patada en la espalda que lo tiró al suelo. Allí recibió patadas y golpes mientras trató de protegerse la cabeza con los brazos y rodar por el césped para escapar de «la ensalada de golpes», en sus propias palabras. Acabó totalmente ensangrentado.


