Podemos está cruzando todas las líneas rojas

Irene Montero, con un discurso guerracivilista, dijo ayer que está a favor del reemplazo racial, al gritar «ojalá podamos barrer de fachas y racistas este país con inmigrantes»

Podemos está dispuesta a morir matando o matande. Saben que les quedan cuatro telediarios, que solo les votan cuatro frikis desnortados y sus familiares y han decidido exclamar barbaridades, en esta última etapa antes de que se vayan de las instituciones para no volver. Hablando del número cuatro, efectivamente, se han pasado cuatro pueblos. Y, cómo suelen hacer los grandes derrotados, quieren irse matando. El discurso que han tomado en las últimas fechas no es que sea polarizado o extremo es que es directamente guerracivilista. Han decidido sacar los cuchillos y no esconder su auténtica cara, la de personas podridas que quieren contagiar su infelicidad a base de exponer las supuestas injusticias de un sistema, según ellos, patriarcal, fascista y bastante nazi seguramente.

Si añadimos que se saben derrotados, van a escupir todo el odio que siguen teniendo acumulado a contrarreloj. Las palabras no se las lleva el viento y el que siembra recoge, ellos verán si quieren añadir más veneno a una sociedad tan dividida como necesitada de un cambio estructural que pasa por hacer lo contrario a lo que defienden. Ahora toda España sabe lo que es la casta comunista, una dicotomía hipócrita. Antes de abordar las fuertes declaraciones podemitas, quiero hacer un recordatorio o, más bien, apuntar una traducción en el diccionario Podemos-Castellano. Para un podemita facha es todo aquel que piense distinto y racista todo aquel que no ve con buenos ojos la constante llegada de inmigrantes a España. Al fin y al cabo, para la izquierda son votos, van de humanistas pero les dan igual los extranjeros.

Dicho esto, ayer Montero sacó toda la artillería y se vino muy arriba. Entre gritos y vítores de un público que tiene que estar a sueldo, dijo esta barbaridad: «Ojalá podamos barrer de fachas y racistas este país con inmigrantes, con gente trabajadora«. Con trabajadores que se necesiten sí, pero se olvidó de hablar de las pagas que reciben tantos extranjeros no trabajadores, que son los que más les gustan, porque en Venezuela, por ejemplo, aseguraron hace días que hay un buen número de fascistas que no quisieron dejarse guiar por el espléndido Maduro. Esos no, esos caca. Así son ellos, con argumentos de 2º de la ESO. Más allá de la ironía, creemos que es de muy mal gusto decir algo así, porque entendemos que Montero querrá seguir viviendo en España y se hace harto complicado que pueda hacerlo teniendo en cuenta la de cadáveres que está dejando. Cuando el 80% de un país te ve como un personaje odioso o ridículo, mal lo tienes.

Belarra, más de lo mismo

Ione Belarra es una gran aprendiz de la excajera. Lo de trabajar no lo aprendió, pero sí en cambio lo de armar discursos incendiarios. «Llevo toda la semana recogiendo lágrimas de fachas y racistas. Si tiene que llorar alguien, que sean ellos». Una de las perlas del discurso fue cuando dijo que «tenemos un sufragio identitario racista», comentó. Un sufragio identitario muy posiblemente con tintes fascistas y patriarcales, añado. Ese es el objetivo de la formación ultra, polarizar hasta el extremo a la sociedad con discursos reaccionarios antes de irse, pura agenda ideológica. Aquello de ‘para lo que me queda en el convento, me cago dentro’. Lo de del convento no, pero en lo de atufar a todo el mundo, son expertos. Tanta paz llevéis como descanso dejaréis.