El rey Felipe, de parte de Maduro

El rey Felipe VI dio ayer un discurso en la Conferencia de Embajadores, en Madrid, en la que demostró una vez más que no está del lado del pueblo y sí a favor de la políticamente correcto y de lo que le interesa en cada momento. Después de la dictadura comunista perpetrada en Venezuela, de la que no dijo nada, ahora que EEUU ha intervenido en Venezuela, apela «al respeto al derecho internacional«, el cuál se le ha debido olvidar cuando en el país caribeño vivieron entre torturas, corrupción, encarcelamientos, tráfico de drogas, castigos, pobreza, reducción de alimentos y destierros obligados. Eso no le importó. «No podemos asumir, ni con su palabra ni con el silencio, su conculcación».

De este modo, el monarca presenta un escenario en el que asegura que «las democracias preservan normas, es decir, se basan en la razón, mientras que otros», en referencia a EEUU, «se basan en el ejercicio ilimitado de la fuerza y movidos por intereses muchas veces incompatibles». Es decir, un rey experto en hacer ejercicios de equidistancia y equilibrismo en cualquier situación que bien merece decantarse, que no se ‘moja’ absolutamente en nada en lo referente al país del que es rey, ahora, en el momento menos indicado, decide tomar partido a favor de la narcodictadura de Maduro. No por llamativa es sorprendente la actitud de un Felipe que siempre parece querer contentar a la opinión pública más que otra cosa. En resumen, decir cuatro palabras para quitarse el problema de encima, cuando esta vez sí, hubiera convenido quedarse en un punto medio.

Por último, dejó una de esas frases que utiliza a menudo, en la que por mucho repetir palabras, no dice nada ni lo pretende. Humo y más humo. «Un mundo fundado en el derecho, abierto a la colaboración y al diálogo, siempre se acercará más al objetivo de la paz y la estabilidad». Por si fuera poco, para rematar la faena, no se le ocurre otra cosa que llamar «retenidos» a las personas, en este caso españolas, encarceladas en Venezuela injustamente. Habría que recordar a Felipe que una retención sucede, por ejemplo, en una autopista, cuando varias coches están bloqueados y no pueden avanzar. Es curioso que cuando los cinco españoles permanecían encarcelados en el país de manera injusta, bajo a saber qué condiciones, no apeló a ningún derecho democrático ni intervino. Lo hace ahora. Por cierto, ha usado el mismo término que Sánchez. Se ve que lo han hablado.