El operativo policial se salda con varias detenciones en Lisboa, mientras los manifestantes denuncian el uso de la fuerza y anuncian nuevas movilizaciones
La Policía de Seguridad Pública (PSP) de Portugal ha desalojado durante la madrugada de este martes las acampadas de protesta por la crisis de la vivienda en Lisboa y Oporto. La intervención se ha desarrollado de forma simultánea en ambas ciudades y ha terminado con la retirada de las tiendas de campaña y varias detenciones en la capital portuguesa, donde los manifestantes intentaron impedir el avance de los agentes mediante un cordón humano.
El operativo comenzó alrededor de las seis de la mañana, hora local, después de que la Policía advirtiera a los participantes de que debían abandonar las plazas ocupadas. En Lisboa, los agentes intervinieron contra los concentrados en la plaza del Rossio, donde la protesta se mantenía desde el sábado. La actuación provocó momentos de tensión y algunos participantes denunciaron haber sufrido agresiones policiales. Las informaciones difundidas durante la mañana apuntaban a varias detenciones, aunque las autoridades todavía no habían facilitado un balance oficial definitivo.
En la capital portuguesa, los manifestantes formaron una barrera humana para evitar que los agentes retiraran las tiendas. Los efectivos del Cuerpo de Intervención de la PSP avanzaron sobre el grupo y desmontaron el campamento. Tras el desalojo, parte de los participantes se trasladó a la cercana plaza de Figueira, donde celebraron una reunión y anunciaron su intención de continuar las movilizaciones.
En Oporto, la intervención se desarrolló con menor tensión. Los participantes que permanecían en la plaza Dom João I, donde la acampada se prolongaba desde hacía varios días, terminaron retirando sus tiendas después de recibir un ultimátum policial. La operación permitió despejar el espacio público sin que se registraran, por el momento, detenciones durante la retirada del campamento, según las informaciones difundidas por la radiotelevisión pública portuguesa.
Las acampadas forman parte de un movimiento de protesta contra el aumento del coste de la vida y las dificultades para acceder a una vivienda asequible en Portugal. Los participantes reclaman medidas para contener los alquileres, ampliar la oferta de vivienda pública, frenar los desalojos sin alternativa habitacional y recuperar edificios vacíos para destinarlos a uso residencial.
Los organizadores también rechazan los cambios legislativos sobre arrendamientos que se debaten en el país, al considerar que podrían agravar la situación de los inquilinos. La vivienda se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación social en Portugal, especialmente en las grandes ciudades, donde los precios dificultan el acceso al mercado residencial.
El Gobierno defiende el cumplimiento de la ley
La intervención policial se produjo después de que el ministro de Administración Interna, Luís Neves, defendiera que el derecho de manifestación debe ejercerse respetando la legislación. El Gobierno sostiene que las fuerzas de seguridad deben garantizar tanto el derecho de protesta como el cumplimiento de las normas que regulan la ocupación del espacio público.
La Policía había advertido previamente de que las acampadas presentaban irregularidades relacionadas con la instalación de tiendas, la ocupación de las plazas y las normas sobre ruido y horarios. Los manifestantes, por su parte, sostienen que sus reivindicaciones responden a una emergencia social y han anunciado que mantendrán la presión para exigir medidas frente a la crisis habitacional.
El desalojo no parece haber puesto fin a las movilizaciones. En Lisboa, los participantes han convocado una nueva concentración para esta tarde en el Rossio, con la intención de mantener sus reivindicaciones sobre el acceso a la vivienda y protestar por la actuación policial.


