Portugal aprueba la prohibición del burka y del niqab en espacios públicos

La nueva ley contempla multas de hasta 4.000 euros para quienes impidan la identificación facial en lugares públicos

Portugal ha aprobado una ley que prohíbe el uso del burka, el niqab y otras prendas que oculten completamente el rostro en la mayoría de los espacios públicos. La norma, respaldada por el Parlamento, contempla sanciones económicas para quienes incumplan la prohibición y también para quienes obliguen a otra persona a cubrirse el rostro por motivos religiosos o de género.

La legislación establece multas que oscilan entre los 200 y los 4.000 euros y tiene como objetivo, según sus impulsores, reforzar la seguridad pública, facilitar la identificación de las personas y garantizar la igualdad entre hombres y mujeres.

La prohibición se aplica al burka, que cubre completamente el cuerpo y el rostro con una rejilla a la altura de los ojos, y al niqab, que deja únicamente visibles los ojos. En cambio, el hiyab, que cubre el cabello pero mantiene el rostro descubierto, no está incluido en la prohibición.

Con esta decisión, Portugal pasa a formar parte del grupo de países europeos que ya cuentan con restricciones similares. Francia, Bélgica, Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suiza han aprobado en los últimos años normas que limitan o prohíben el uso de prendas que impiden la identificación facial en espacios públicos, aunque con diferencias en su alcance y aplicación.

La ley contempla diversas excepciones por motivos sanitarios, laborales, de seguridad, condiciones meteorológicas, actividades artísticas o celebraciones tradicionales, así como en determinados espacios como lugares de culto, aviones o sedes diplomáticas. Los defensores de estas medidas consideran que favorecen la seguridad y la convivencia, mientras que sus detractores sostienen que pueden afectar a la libertad religiosa y de vestimenta.

¿A qué espera España?

En España no existe una prohibición de ámbito nacional sobre el uso del burka o el niqab en los espacios públicos. Aunque algunos ayuntamientos intentaron en el pasado aprobar ordenanzas para limitar estas prendas, varias de ellas fueron anuladas por los tribunales al considerar que carecían de competencia para regular esta materia.

Como consecuencia, el uso del burka y del niqab continúa siendo legal en España, salvo en situaciones concretas en las que la normativa exige mostrar el rostro por motivos de identificación o seguridad, como en controles policiales, trámites administrativos o acceso a determinadas instalaciones. A ver si empezamos a tomar nota de nuestros hermanos ibéricos.