En las elecciones andaluzas, el PP, a pesar de perder la mayoría absoluta, fue el único ganador de la noche, con una mención especial a los ocho escaños de Adelante Andalucía, que superó a otra de las formaciones de izquierda como es Por Andalucía, reafirmándose esa tendencia creciente al movimiento andalucista. Pero la comunidad autónoma refrendó su apoyo al Partido Popular, con 53 escaños (a dos de la mayoría absoluta) y su abandono total a aquellos tiempos donde la izquierda montó allí su particular cortijo durante muchos años.
Así lo reflejó Juanma Moreno ante sus votantes con este paralelismo. «Volver a tener mayoría absoluta hubiera sido una matrícula de honor«, pero que la nota obtenida ha «sido un sobresaliente«, un reflejo bastante acertado de lo ocurrido. Aquí entra en juego VOX, que siempre parece encontrarse en una zona intermedia, siendo un actor clave en la formación de gobiernos conservadores-liberales, pero que a la vez parece algo estancado en sus números.
Los quince escaños de Vox tienen dos lecturas, dependiendo de si quieres ver el vaso medio lleno o medio vacío. Reafirmó su lugar como tercer partido del arco parlamentario, será llave de gobierno y no lo va a poner tan fácil, y superó a los dos partidos minoritarios de izquierdas juntos (15 a 13), pero por otro lado, prácticamente no ha crecido nada en ocho años y el PSOE prácticamente le dobló en resultados. Irrumpió en 2008 en el Parlamento Andaluz con 12 escaños y 8 años después, tiene 15, con un crecimiento inesperadamente irregular , lo cuál no es la mejor de las noticias para ellos.
Veremos ahora los dimes y diretes de Moreno y Gaviria en este nuevo gobierno autonómico. Santiago Abascal aseguró que el resultado demuestra que “la prioridad nacional” defendida por Vox gana peso dentro del bloque conservador. Dicen no buscar únicamente “sillones”, sino influencia política real en las decisiones de gobierno. De este modo, la idea de Vox pasa por endurecer sus exigencias a los populares. Entre las principales condiciones destacan el endurecimiento de las políticas migratorias, la reducción del gasto político y público y la aplicación de medidas vinculadas a identidad nacional, seguridad y apoyo prioritario a productos y empresas españolas.
El resultado andaluz se interpreta ya en Madrid como un termómetro político de alcance nacional. La pérdida de la mayoría absoluta del PP fortalece el papel de Vox dentro del bloque conservador y reabre el debate sobre futuras coaliciones autonómicas y municipales, que ya existen. En los próximos días comenzarán las negociaciones formales para la investidura, aunque desde ambas formaciones intentan evitar por ahora hablar abiertamente de reparto de cargos.


