Batacazo histórico del PSOE y de Podemos ya nadie se acuerda

La mejor noticia para el bloque progresista fueron los ocho escaños de Adelante Andalucía, refrendando la tendencia creciente del andalucismo

Parecía que se la iba a dar, todo hacía indicar que así sería cuando vimos a María Jesús Montero, de nuevo, de cabeza de cartel de los socialistas andaluces, las encuestas pintaban mal, nadie confiaba y finalmente, y bajo todo pronóstico, terrible batacazo del PSOE en una comunidad que un día no muy lejano llamó hogar, pero que le demostró las consecuencias directas de hacer todo mal todo el rato. Ya cuando Montero vino a decir que ella había decidido rebajarse y dejar su puesto en Madrid para ir a pelear a Andalucía por sus servicios públicos ya perdió, pero lo remató cuando aseguró que era «la mujer más importante en la historia de la democracia española«.

Finalmente, el PSOE ha sufrido en las elecciones andaluzas de 2026 su peor resultado histórico en la comunidad, con solo 28 escaños en un claro síntoma de lo que se le avecina a nivel nacional. Sánchez, sabedor de que era una guerra perdida, rescató a Montero para tener una cabeza importante que pudiera hacer de parapeto de manera que la sangre no alcanzara la Moncloa. Montero señaló que el PSOE debe realizar una revisión profunda de su estrategia en Andalucía, especialmente en la forma de conectar con votantes desencantados, que son casi todos.

Dirigentes socialistas insisten en que el resultado debe servir como punto de inflexión para redefinir el proyecto político en Andalucía, donde el partido gobernó durante casi cuatro décadas y ahora enfrenta un escenario donde asumirá la tarea de liderar la oposición en un contexto marcado por la pérdida de influencia territorial y el avance del bloque conservador. No obstante, circunscribir el resultado al ámbito local sería un nuevo error de los derrotados ayer. Se trata de una deriva conjunta.

La mejor noticia de la noche para los progresistas fueron los ocho escaños de Adelante Andalucía, que refuerza el extraño papel del andalucismo en el juego democrático y que salvó la noche a la izquierda. Aun así, es un resultado un tanto engañoso ya que escisiones de todos los ámbitos de la izquierda acabaron repartidos entre las dos formaciones minoritarias. Por ejemplo, muchos votantes ni se acordaron de que Podemos seguía vigente ni a qué formación prestaba su apoyo, mínimo por otra parte.

Y la respuesta es que a las dos, porque antiguos grupúsculos de la formación morada acabaron repartidos en ambos movimientos izquierdistas, puestos que como partido único ya no tenía ninguna influencia. De este modo, en el bloque que alcanzó los ocho escaños se encuentra también Izquierda Unida y la Izquierda Andalucista, mientras que en Por Andalucía también hay miembros de Izquierda Unida, además de Sumar, del que tampoco se acuerda nadie, Iniciativa del Pueblo Andaluz y los Verdes Equo.

Mensaje claro

Aun así, lo cierto es que juntando los 13 escaños que sumaron ambas formaciones, se quedaron a dos de un VOX que tampoco quiso cantar victoria, lo que refleja la necesidad de cohesión de todas las izquierdas en vista de que han perdido mucho peso a nivel individual. Y esta situación está llamada a repetirse en los próximos comicios autonómicos, de igual manera que el PSOE viene pagando con creces la influencia sanchista.

En las elecciones de diciembre en Extremadura empezó la caída. Se quedó a once escaños del Partido Popular, en Aragón se amplió a doce y Podemos no obtuvo representación, y en Castilla y León se revirtió la tendencia con una gran igualdad (33 a 30). Sin embargo, Andalucía supone el golpe más duro, con una tremenda brecha de 25 escaños de diferencia, un golpe insalvable en lo que un día fue un bastión rojo. En definitiva, de las últimas tres elecciones autonómicas, han sufrido severos golpes en tres de ellas, una tendencia que se presupone imparable.